El Playmaker | Dwyane Wade, el campeón entre terremotos (II)
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Dwyane Wade, el campeón entre terremotos (II)

Las Finales se abrieron el ocho de junio en el Continental Airlines Center de Dallas con una canasta de media distancia del alero defensivo Adrian Griffin tras el primer dos contra uno de la serie para Nowitzki. La respuesta era la misma: dos contra uno a O’Neal, que doblaba para Haslem. Las dobles defensas fueron una constante contra el gigante de New Jersey, lo cual no evitó que en el tercer minuto del primer cuarto recibiera hasta a tres defensores para intentar pararlo. Los primeros defensores de Shaq fueron DeSagana Diop y Erik Dampier, ya que tras cada falta de cualquiera de los dos, eran reemplazados por el otro, en una jugada inteligente de Avery Johnson para evitar eliminar a cualquiera de los dos. Sin embargo, O’Neal estuvo tremendamente rápido cada vez que recibía una doble defensa por parte de los jugadores de los Mavericks, ya que en tan solo ocho minutos había conseguido entregar cuatro asistencias. El primer parcial del primer encuentro fue lo mejor de Miami hasta el final del tercer partido, gracias a una salida en tromba de su ataque, liderados por Wade, con trece puntos y 6/7 en tiros de campo. Las Finales comenzaron con un 23-31 para Miami gracias a un triple sobre la bocina del primer parcial de Walker, que volvería a castigar las dobles defensas sobre Shaquille en la reanudación.

Avery Johnson buscaba soluciones al devastador juego de Miami colocando el primer small ball de las Finales, juntando en pista a Nowitzki y Van Horn, ajustando Riley los emparejamientos con Haslem y Walker. Este primer intento de dejar en fuera de juego a O’Neal no resultó efectivo en un primer momento, ya que en el retorno a pista de Dampier, los Heat seguían nueve arriba. Pero el partido no era para Shaq ni para Wade, tampoco para el alemán. El que dio un golpe en la mesa fue Jason Terry, Jet, el agitador. Nowitzki se veía superado por la defensa tremenda de Udonis Haslem en uno contra uno, sin apenas ayudas, nariz con nariz. Ante la desaparición del jugador franquicia y los ajustes defensivos, Terry se puso al mando de las operaciones. Un mate sobre Haslem y una suspensión del base de Seattle, además de una canasta de Dampier, motivadísimo tras escuchar de Shaq que era un jugador blando, colocaban el partido en un brete a tres minutos del descanso (35-40). Apenas un minutos después, se encadenaron varias acciones a favor de Dallas. La segunda personal de Shaq, que Stackhouse convertía en dos puntos, otras dos de Terry, que ya se iba al descanso con veinte puntos en su casillero, y un par de tiros libres de Josh Howard empataban el marcador (44-44). Pero el toque de gracia de la primera mitad sería del maniatado Nowitzki. Tras una buena defensa, Devin Harris llegaba al campo de ataque con cinco segundos por jugar. En el flanco derecho de la ofensiva de Dallas se plantó ante Payton y encontró a Nowitzki en el triple, centrado. Ante la defensa de Walker, el alemán botó hacia el centro de la pista con la mano izquierda y se levantó para adelantar a los Mavs por primera vez desde el inicio del partido (46-44).

La remontada se había producido en un segundo cuarto en que Wade no anotó, tras los trece puntos del primero. Dallas, en el final del segundo e inicio del tercer cuarto, consiguió un parcial de 16-2 para mantenerse en el partido. A mitad del tercer parcial la batalla estaba empatada, cuando Dirk encadenó dos triples consecutivos, que O’Neal con un 2+1 completado reducía a la nada. Concluyó el tercer parcial todavía con todo por decidir (70-68).

Al igual que Wade dejó de anotar en el segundo parcial, Terry comenzó sin hacerlo la segunda mitad, pero en el inicio del último cuarto volvió a tomar las riendas del partido. La defensa, por otro lado, empezaba a ahogar a los Heat, empezando por Walker, que ni podía levantarse con seguridad en la zona. A nueve minutos de la bocina, Haslem cometía su quinta personal, en el momento en que Nowitzki llevaba 16 puntos con horribles porcentajes. La respuesta de Riley ante la quinta fue una zona uno-tres-uno, que Terry se encargó de destrozar en la primera posesión (76-72). Después del tiempo muerto necesario de los Heat, para reubicar la defensa, Terry martilleaba desde el triple a los de Florida por partida doble, alejándose diez puntos, distancia insalvable ya para los Heat. La grandísima defensa desde el segundo cuarto de los pares de Wade, Josh Howard y Devin Harris, los escasos dieciséis puntos de O’Neal y los lamentables dos puntos del banquillo de Miami condenaron al equipo al naufragio en la primera salida al mar. 1-0 y muchas dudas (90-80).

El segundo encuentro comenzó de igual manera que el primero. Balones para Shaq y defensa brutal sobre Nowitzki. Misma política de cambios en los pívots de Dallas y una buena salida de Terry y Howard. Además, un dato de la evidente poca altura de los secundarios de los Heat durante el primer choque: los primeros tiros libres de las Finales que no lanzaban ni Wade ni Shaq se produjeron a los seis minutos del segundo, para Jason Williams, que acababa de cuajar un horrible primer parcial. El ritmo que marcó Miami al comienzo de la elimiantoria desapareció en el segundo.

El segundo cuarto recuperaba un tanto el ritmo perdido, con golpes de los secundarios de Miami, por fin, ante la zona de los Mavericks. Pero en esta ocasión, el partido se rompió demasiado pronto, gracias a la fase de flujo que vivió Jerry Stackhouse en el último minuto de la primera mitad. El partido estaba 40-34 para Dallas cuando Stackhouse encadenó dos triples y un 3+1 en el que sacaba la tercera falta de Wade y una técnica de este por protestar. 50-34 y los Heat a remar.

En la reanudación Dallas no dio tregua, con dos puntos de Nowitzki y un 2+1 de Terry que ponían a Dallas 21 puntos arriba (55-34) y que se extendería a los +27 a dos minutos del final del cuarto. Miami pegó un pequeño tirón en el último pero la victoria se quedaba en Texas. Era hora de volar al sur de Florida y ver de qué pasta estaban hechos los Heat.

El viaje a Miami sentó a las mil maravillas, al parecer, a los Heat. Riley ordenó correr, y ahí era donde residía la esencia de Jason Williams. Por primera vez aquella temporada, el base podía ser él mismo, y el equipo lo acompañó. La salida de O’Neal fue espectacular, con cuatro puntos, dos rebotes, tres asistencias y un robo en los primeros compases. Tras haber metido dos tiros libres en los dos partidos en Texas, los dos primeros en Miami fueron para adentro. Wade volvía a ser el del primer cuarto del primer partido, anotando trece puntos y cogiendo cuatro rechaces. Miami iba ocho arriba a pesar del la aparente superioridad en el juego. De nuevo maniatado por Haslem, Nowitzki no pudo anotar en juego hasta el segundo parcial, cuando entró apareció el mejor de la serie hasta el momento, Jason Terry. En cuanto ambos se conectaron, las diferencias bajaron hasta el empate a cuarenta. Pero la enorme primera mitad de Williams y Wade volvía a poner las cosas en su sitio al descanso (52-43).

Sin embargo, el mejor parcial de Nowitzki en las Finales y la aparición estelar de Josh Howard permitieron conseguir un parcial de 12-2 para los Mavs al comienzo de la segunda mitad, en un cuarto desastroso de los Heat. El público del American Airlines Arena se echaba las manos a la cabeza. Estaban presenciando el hundimiento de su equipo y parecía inevitable el 3-0, ya que después de irse al descanso con nueve puntos de ventaja, entraban al último parcial con nueve de desventaja (68-77) y Nowitzki ardiendo.

Pero en la primera jugada del último cuarto, Wade hizo algo que no había hecho hasta entonces: anotó un triple. Se convertía en una de arena, ya que la cal llegaba en una defensa pocos segundos después: quinta falta personal del escolta y casi once minutos por jugar. Se juntaba con la máxima diferencia de Dallas (71-83) a 8:34 del final. Con valor, apareció de nuevo Williams para anotar otro triple, al que respondían Nowitzki y Terry para apuntarse una nueva máxima (76-89) con medio cuarto por delante. Entonces volvió a resurgir Wade. Enchufó una canasta y sacó la personal en ataque de Stackhouse, jugándose su eliminación. Tras el tiempo muerto de Johnson, se sacaba de la chistera un 2+1 brutal al que respondía Devin Harris. Por fin aparecía Posey en ataque, con otro triple, además de otras dos canastas de Wade, incluida una penetración en que paró el tiempo mientras ajustaba el cuerpo para evitar la defensa de Dampier, para el 88-91 a falta de tres minutos. Las cámaras enfocaban a Mark Cuban, el dueño de los Mavs, que se olía lo que estaba a punto de pasar, ya que acto seguido, Nowitzki cometía una falta en el bloqueo dando la oportunidad a Miami incluso de empatar. No se produciría, ya que tras una buena defensa, Nowtizki conseguía anotar dos tiros libres (88-93). La respuesta, de nuevo desde la línea del 4,70, venía de Shaquille: 90-93. Stackhouse erraba un tiro de cinco metros en la siguiente posesión dando todavía más vida a Miami. La bola era para Wade, escorado en la parte izquierda del ataque de los Heat, anotando una suspensión liberado para ajustar a la mínima expresión el duelo (92-93). El mejor defensor de las Finales, Udonis Haslem, conseguía interceptar el siguiente pase para sacar los dos tiros libres, que anotó (94-93) para hacer vibrar al American Airlines Arena, con un parcial de 18-4 para los de South Beach.

Después del tiempo muerto de Johnson, el balón se lo jugaba Jason Terry, que erraba la opción de ponerse por delante y hacía falta a Posey en el rebote, que fallaba el primero. Cuarenta segundos para el final y se jugó la penetración Devin Harris, todavía en su segundo año, para empatar. Entonces apareció el que menos se esperaba. Tras una acción ofensiva horrenda de Miami, el balón caía en manos de Gary Payton con tres segundos de posesión. El mejor defensor de 1996 fintó para quitarse de encima a Howard y clavó una daga mortal en el corazón de Dallas a nueve segundos del final (97-95).

Fuente: Quora.com

La última de los Mavs era para Nowitzki, que recibió de Harris en el codo de la zona con Haslem a un metro por detrás y sacó la falta personal a tres segundos del final. Metió el primero para 10/11 en el partido. Shaq miraba la jugada desde la banda. En la línea, quizá el mejor hombre alto tirador de la historia del juego, pero el aro escupió el segundo tiro del alemán, que consiguió llegar a hacerle una falta dura a Dwyane Wade, en su décimo tercer rebote, a falta de un segundo y medio. El primer tiro libre de Wade iba dentro, sumando su punto número 42 de la noche y fallando el segundo. Avery Johnson pidió el último tiempo muerto corto que le quedaba. El balón en alley-oop de Nowtizki para Howard lo cortó en el aire Wade para dar el primer punto de las Finales a Miami Heat (98-96).

Los últimos doce minutos del tercer encuentro marcarían el resto de Finales, sobre todo el tiro libre fallado por Nowitzki. El siguiente partido comenzaría de una manera diferente para la estrella de los Heat, Dwyane Wade. En lugar de buscar el aro con penetraciones, Wade empezó a levantarse en suspensiones de cinco y seis metros para conseguir los primeros puntos del partido, tras la obligatoria primera canasta de O’Neal. En esta ocasión, el banquillo ayudó, y de qué manera. No sólo Mourning con su defensa, sino el habitual titular en el puesto de alero durante toda la temporada, James Posey, relegado al banquillo en las series por el título, dio un paso adelante para cuajar un auténtico partidazo con un doble doble: quince puntos y diez rebotes. En el lado de los Mavs, los únicos que mantenían el nivel fueron el extraorinario Jason Terry y Jerry Stackhouse desde el banco.

Si Avery Johnson y Pat Riley se diferenciaban por algo del resto de entrenadores era por su maestría a la hora de realizar ajustes entre partidos y en el desarrollo de los propios encuentros. Rebuscando en el banquillo por culpa de los problemas de faltas de Udonis Haslem, Riley sacó del ostracismo a Shandon Anderson, que apenas había tenido peso en la temporada y promediaba hasta el momento dos minutos en las Finales. Sin aportar en ataque, tuvo una gran influencia en el juego a través de la defensa sobre Stackhouse y Howard, además de ayudar en el rebote. Un arma más que utilizaba Riley para sorprender a los Mavericks. El cuarto partido llegaba al descanso con una buena ventaja para los de Florida (54-44).

El tercer parcial daba comienzo con una canasta de Devin Harris, pero el torbellino de Miami no se dejó amilanar. Después de siete puntos seguidos de Wade, un dos más uno espectacular de Shaquille y una flagrante sobre el propio pívot de Stackhouse, que supondría un punto de inflexión en la serie, los Heat alcanzaban la diferencia máxima hasta el momento (72-52). La falta del alero de los Mavs fue sancionada como flagrante tipo 1, rearbitrada después del partido como tipo 2 y que le haría perderse el quinto encuentro.

Fuente: NYTimes

Después de la falta, Stackhouse y los Mavs realizaron un parcial de 6-15 hasta el final del cuarto que los mantenía en la lucha (78-67). En el inicio del último cuarto los Mavs lo intentaron, sin embargo la defensa de los Heat fue suficiente para mantener la diferencia e, incluso, aumentarla hasta una cansata de Posey que dio la oportunidad a los menos habituales de jugar unos minutos de la basura, los primeros de las Finales. El partido de Nowitzki será siempre recordado por sus detractores, si los tuviera (2/14 en tiros de campo para un catorce por ciento). Además, otro de los jugadores de los Mavs que estaba siendo regular en la serie, Josh Howard, también firmó un partido para olvidar (1/8 en tiros de campo para tres puntos). Por parte de los Heat, teniendo presente a Posey, destacaron de nuevo Wade (36 puntos/ 6 rebotes) y Shaquille (17/13 en treinta minutos).

La serie estaba empatada y no había empezado, puesto que nadie había robado un partido fuera de casa. Los Heat mostraron un actitud relajada en el arranque del quinto hasta que Wade se hizo el dueño. Volvía Haslem a tener problemas de faltas en su tremenda defensa de Nowitzki, dando de nuevo Riley la oportunidad a Anderson, esta vez a la primera ocasión. Posey ya había despegado en el cuarto y seguía martilleando desde el triple a los Mavs, con la ayuda de Jason Williams, que apareció en las Finales más allá de los siete metros cada vez que hizo falta. La igualdad fue la tónica del quinto encuentro hasta que apareció en la serie Marquis Daniels, como el quinto defensor de Dwayne Wade. La anulación de Wade fue total en el segundo cuarto, cuando los Mavs se fueron hasta once puntos arriba. Como apuntaba anteriormente, la necesidad de anotar hizo que apareciera Chocolate Blanco con dos triples, uno al final del segundo cuarto y otro en la apertura del tercero (46-51). Después del arreón de los Heat, el tercer cuarto volvió a pertenecer a los Mavs hasta el parcial de 7-0 final de los de Riley, que con dos suspensiones defendidas anotadas por Wade y un triple final, mandaban el quinto encuentro al último parcial con todo por resolver (70-71).

Durante la primera parte del último parcial los Mavs no dejaron levantarse a Wade, que únicamente aportaba desde el tiro libre, mientras lo rodeaban jugadores eminentemente defensivos, como Payton, Haslem y Posey, defendiendo a los tres mejores jugadores de Dallas. A cuatro minutos del final, ganando por tres, Avery Johnson utilizó el Hack-a-Shaq, con poco resultado, pues no pudieron distanciarse más de cuatro puntos (84-88). Entonces, Wade volvió a tomar el mando con un dos más uno y una suspensión que volvían a dar el liderato en el marcador a los Heat (89-88). Las defensas de ambos equipos asfixiaban a los jugadores normales, pero Wade y Nowitzki no lo son. Una suspensión de cada uno con las defensas rozándoles el pecho dieron cuenta de ello. A diez segundos del final, el alemán, tras recibir un dos contra uno, encontró a Dampier solo debajo de aro para anotar y pasar la papeleta a los de South Beach.

El balón, a pesar de que todo el planeta basket lo sabía, era para Wade, ante Josh Howard. Avery Johnson le puso como primer defensor a Howard porque se anticipó a la jugada de Riley. Hubo bloqueo directo con Walker y Adrian Griffin, consumado defensor, se quedaba con Wade. El escolta de Chicago penetró, apoyó su hombro sobre Griffin, que intentó sacar la falta en ataque. No había lugar a tal cosa. Wade se equilibró en el aire para enfocar el tablero, disparó y, tras el toque con el metacrilato, el balón entró (93-93). La primera prórroga de las Finales estaba servida.

La misma acción abrió la prórroga, que se mantuvo igualada hasta el final, incluidos dos tiros libres fallados por Josh Howard que podrían haber puesto tres arriba a los texanos. Después de una penetración imposible de Payton, se la jugaba Nowitzki a nueve segundos del final volviendo a poner un punto arriba a los suyos. Tiempo muerto mediante, el balón era de nuevo para el escolta de Miami, jugándose el campo atrás. En cuanto traspasó el mediocampo, Terry y Devin Harris lo acosaron en un dos contra uno excelso. Wade no tuvo por un momento la intención de soltar la pelota, yéndose hacia el aro como un poseso y sacando la falta personal a un segundo y nueve décimas. Como dijo Antoni Daimiel en la retransmisión para Canal+: “Wade contra el mundo y contra el estado de Texas”. Huelga decir que Wade anotó los dos tiros libres, pero el que dio la puntilla a los Mavericks en el quinto partido fue su propio entrenador, Avery Johnson. Entre ambos tiros libres, se precipitó para pedir el último tiempo muerto que le quedaba y, cuando ya se lo habían dado, quiso rectificar. Con poco menos de dos segundos, el partido se le fue de las manos con un error burdo, infantil e impropio de la situación. 2-3 para Miami y la eliminatoria se decidiría en Dallas.

Todavía ambos equipos mantenían inexpugnables sus pabellones, y así comenzó el sexto choque. Un vertiginoso inicio de los Mavericks parecía ser el prólogo de la madre de todas las batallas, un séptimo partido de las Finales. En poco menos de la mitad del primer cuarto, los Mavs ya superaban por 18-10 a los Heat, tras dos triples consecutivos de sus dos estrellas: Nowitzki y Terry. La reacción de Miami no tardó en llegar, de nuevo de la mano de Wade. Como si hubiera sido tocado por una varita mágica, el escolta anotaba suspensiones por doquier: liberado, con uno o dos defensores, con falta…Cuando ya estaban a tiro (32-31), una pájara volvió a apoderarse de los de Florida: cuatro minutos sin anotar para un parcial de 10-0 y vuelta a remar. Apareció, una vez más, cuando las cosas se pusieron feas, Jason Williams. Anotó un triple y reanimó a sus compañeros con un ritmo alto de posesiones, para liderar en la dirección otro parcial, esta vez de 0-13 para los Heat, dejando el partido en un pañuelo al descanso (48-49). A pesar de la mejor primera parte de las Finales de Nowitzki, los Heat se mantenían firmes.

Si bien la reacción en el plano ofensivo obedeció al manejo de los tiempos de Williams, en la defensa se erigió un muro durante la segunda parte: Alonzo Mourning. Colocó cuatro tapones para un total de cinco, evitando una nueva aparición de los mejores hombres de Dallas. Sin embargo, otro invitado inesperado se colaba en la maraña defensiva de los Heat: Marquis Daniels. El alero recuperado para defender a Wade sostuvo a su equipo, esta vez en ataque, en el último tramo del tercer parcial evitando una nueva fuga (68-71).

Fuente: Hoops Habit

El cuarto mantuvo la igualdad hasta el último minuto. Fue tiempo de secundarios y Wade. Haslem conseguía anotar tras rebote de ataque y era contestado por Howard. El final fue un carrusel de tiros libres a la espera de que a alguien le pudiera la presión, de ganar o perder. A 26 segundos del final era Wade el que se situó en los 4,70, anotando ambos. En la siguiente defensa fue crucial de nuevo el escolta de Chicago, que robó el balón y forzó otros dos tiros libres, con diecisiete segundos por jugar (90-95). Con pocos segundos transcurridos, era Howard el que tenía el partido en sus manos, y cumplió (92-95). La siguiente acción volvió a saldarse con dos tiros libres para Wade, con todo a favor para levantar el título. Sin embargo, en aquella ocasión sí pudo la presión con él. Erró ambos lanzamientos, pero parecía que el partido se lo quedaba Miami, pues el rebote ofensivo era para Haslem. Todavía hoy no se sabe qué pasó por su cabeza, pues hizo unos pasos calamitosos que devolvían la posesión a Dallas. Nueve segundos y el marcador no se había movido del 92-95. Sin tiempos muertos, el balón lo ponía en juego en campo defensivo Howard para Terry, defendido por Payton. En un instante, el base de Dallas estaba en campo contrario. En el flanco derecho del ataque de Dallas, Payton se quedaba en el bloqueo de Nowitzki hacia la banda. Con cinco segundos se levantó Terry desequilibrado. El balón voló. Rebotó contra la parte interior del aro en dos ocasiones para no entrar. El rebote moría en manos de Wade, que a un segundo de la conclusión lo tiró hacia el cielo en un intento de evitar la falta personal y que se terminara la serie. Antes de llegar Nowitzki a hacer la falta, el banquillo de Miami ya estaba en la pista para celebrar el primer título de su historia.

Fuente: Hoops Habit

Menos de dos años después de su llegada, O’Neal cumplió su promesa, y se confirmó lo que había dicho en su primera conferencia de prensa como jugador de los Heat: el equipo era de Wade. Una superestrella había nacido en aquellas Finales, firmando una de las mejores series por el título de la historia de la NBA: 34.7 puntos, 7.8 rebotes, 3.8 asistencias, 2.7 robos y un tapón. Además, se convertía en el primer campeón surgido de aquel seísmo que vivió la liga en 2003, hasta la réplica que la volvería patas arriba en 2010, y en la que también estaría involucrado el campeón entre terremotos.

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