“El Gran Carnaval”, el “Caso Julen” y el cáncer del periodismo

“El Gran Carnaval”, el “Caso Julen” y el cáncer del periodismo

“El Gran Carnaval” es una película dirigida por Billy Wilder, estrenada en el año 1951.

 

Chuck Tatum (Kirk Douglas) es un talentoso periodista neoyorquino, ambicioso y egocéntrico. Estas características en su personalidad lo han llevado a cambiar de trabajo de ciudad en ciudad. Finalmente su automóvil se estropea cerca de Albuquerque. Sin dinero, utiliza sus dotes de persuasión para conseguir un trabajo en el periódico local Albuquerque Sun-Bulletin. Logra estabilizarse y transcurre un año sin problemas en su trabajo, aunque frustrado por no poder lograr una noticia que le permita regresar a Nueva York. Un día es asignado para hacer un reportaje sobre la anual caza de cascabeles que se realiza en la localidad de Los Barios.

 

Mientras cubre el evento, se entera del caso de Leo Minosa el dueño de un motel local que ha quedado atrapado en una gruta debido a un derrumbe, cuando buscaba cerámicas indígenas allí. Chuck se da cuenta que el rescate que se está llevando a cabo puede convertirse en una noticia de repercusión nacional y volver a llevarle al estrellato. Desde entonces, Tatum comienza a hacer todo lo posible para alargar y dar más bombo a la noticia, dejando a un lado la salud y opinión de Leo y su familia y pensando únicamente en él y sus intereses, lo que le lleva a romper en muchas ocasiones la ética profesional del trabajo periodístico.

 

Tatum miente y engaña a Leo sobre lo que está pasando, tirando su lado humano a la basura para priorizar única y exclusivamente a su lado profesional, no respetando las éticas morales de la noble labor periodística. Literalmente le importa más el dinero y sus exclusivas que la vida de Leo, al que miente a la cara haciéndole creer que es su amigo y que hace todo lo posible por él, cuando en realidad está retrasando su evacuación y llega incluso a liarse con su mujer.

 

Tatum conversa con Leo en la cueva donde este último se encuentra atrapado. Foto: lavozdigital.es

 

 

Cuando la labor periodística se ve corrompida de tal manera por el dinero y la mercantilización de los contenidos, anteponiendo esto a la información y a la moralidad humana, podemos hablar del fin del periodismo.

 

Lo más triste de esta historia es que, pese a la exageración típica del séptimo arte, podemos ver casos bastante similares en la realidad e incluso actuales, lo que lleva a replantearnos si, en la era de la información que estamos viviendo, con la de recursos y medios que tenemos los periodistas a su disposición, los utilicemos de una manera tan mala y tan ineficaz, en vez de potenciar la profesión y llevarla al siguiente nivel en cuanto a profesionalidad se refiere.

 

El caso que primero se nos viene a la cabeza, debido a su gran parecido y a su tremenda actualidad, es el “Caso Julen”. Creo que sobran las explicaciones sobre un tema que todos, por un lado o por otro, acabamos enganchados a la terrible historia del pequeño niño que se cayó en aquel famoso pozo.

 

El caso fue aprovechado de una forma brutal por todos y cada uno de los medios de comunicación de nuestro país, ya que desde el primer momento se vio como la ciudadanía se paralizó por el estado del pequeño, empatía que fue utilizada por los periódicos, radios, televisiones, páginas… para explotar el caso de una manera demencial con el fin de ganar un poco de la cantidad de gente que buscaba información sobre nuestro pequeño amigo.

 

Directos 24 horas, avasallamiento de noticias durante día y noche, grandes programas sobre la extracción y situación de todo lo que estaba pasando en aquel maldito pozo. Durante días la mayoría de información estaba únicamente ocupada por el estado del niño, avances de los bomberos y mineros…

 

Imágenes de la extracción de Julen del pozo de Totalán (Málaga). Foto: El Confidencial

 

Obviamente, no hay que quitarle importancia al caso, ya que es normal que sea una situación que cause ternura y preocupación a la población. Pero el tremendo despliegue para cubrir un único caso de “Sucesos” y, sobre todo, la espectacularidad dada por los medios al tema, como si de una película del mismísimo Hollywood se tratara.

 

Y lo peor es que, esto no va a acabar aquí, Los medios, tras ver la cantidad de visitas y espectadores conseguidos tras el caso “Julen”, no dudarán en volver a realizar las mismas pautas, para volver a aprovecharse de una noticia con el fin de rascar unas míseras visitas y clicks.

 

Lo triste es que este es nuestro futuro si no hacemos algo ya, limitarnos a explotar noticias y hechos que le resulten entretenidos a la audiencia para poder transformar esas noticias en dinero, sin pensar ya en esa cosa extraña llamada “labor periodística”.

Acerca del autor

Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Fan del deporte desde que tiene recuerdos. Como nunca se le ha dado bien ninguno, ahora se dedica investigarlos e intentar llegar más allá que el resto de la gente. Su sueño es ser el mejor periodista de WNBA del país, y no hay mejor forma de hacerlo que empezando en El Playmaker.

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