El salto de Dembélé

El salto de Dembélé

De la desesperación a la tranquilidad. De un tiro al limbo a un disparo a la red. De unos ojos perdidos a una mirada penetrante. De un pase atrás a una galopada vertical. Del murmullo de la grada al éxtasis del público. Por todo eso ha pasado Ousmane Dembélé en apenas un año.

 

Llegó bajo lupa, sin apenas poder entrenar y con la incertidumbre de si finalmente su fichaje podría hacerse. Eran los últimos días de agosto y la competición ya estaba en marcha. Mucho dinero y mucha responsabilidad. Todo para un chaval de apenas veinte años que no supo lidiar con la presión. Llegaron las lesiones y su progresión se vio frenada. Las comparaciones con Neymar tampoco ayudaban. Descabelladas en todo caso, pues ni son el mismo perfil de jugador, ni se puede comparar a alguien que apenas empieza con uno contrastado.

 

Acabó la temporada y el francés apenas pudo demostrar nada. Era año de Mundial y su puesto no estaba asegurado, pero Deschamps siempre confió en él y le llamó para la gran cita. Pese a no asegurarle minutos, su presencia allí iba a ser importante. Ousmane, pese a su fachada de tímido y reservado, es un tipo bromista y extrovertido. De los más queridos en el vestuario culé y en el del combinado galo. Tuvo una presencia casi testimonial en el primer partido que no supo aprovechar y a partir de ahí se vio relegado al banquillo permanentemente. Pero su nombre ya forma parte de la historia de Francia.

 

Regresó a Barcelona con la vitola de ser campeón del mundo. Con el prestigio y confianza que ello otorga. Ya dio un título a las primeras de cambio y a partir de ahí no ha aflojado el ritmo. Cinco goles en ocho partidos, uno más que en toda la temporada anterior. Valverde le ha dado confianza y él le ha respondido con goles importantes. Sintió la presión del fichaje de Malcom y los rumores sobre un posible traspaso y se vino arriba, para aquellos que todavía dicen que no tiene demasiada sangre.

 

Todavía tiene lagunas en su juego. La toma de decisiones sigue siendo cuestionable. Su implicación defensiva no es demasiado efectiva. Y su juego asociativo no luce demasiado al lado de jugadores plenamente contrastados con el juego azulgrana. Pero ahora se atreve a hacer cosas que no habíamos visto. Destellos que conocíamos de su feliz etapa en Dortmund y que ahora disfrutan en el Camp Nou. Mortífero con derecha e izquierda por igual, piernas larguísimas que le permiten irse de su par con solo un toque en largo. Un rara avis que vuela por la banda, aunque también tiende a completar diagonales al medio. Otra de las claves también, es que ahora parte desde la banda izquierda, completando una línea ultra ofensiva con Jordi Alba y Coutinho. Un filón por donde el Barça ha generado la mayoría de sus goles.  

 

Dembélé espera ahora prolongar su momento dulce y consagrarse en can Barça. Quizá en 2022, cuando Francia tenga que revalidar su cetro mundial, él ya sea uno de los mejores jugadores del mundo y nadie se acuerde de un verano donde su nombre aparecía en todas las quinielas para completar una extensa lista de fiascos culés.

Acerca del autor

Máster en Periodismo Deportivo en Blanquerna. Ha pasado por Mundo Deportivo y La Vanguardia. Es la voz del CB Prat para FEB TV y fundador del podcast Banana Boat. Sigue todo lo que se mueva en Dallas.

Publicar un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies