Élite: Cómo cargarse el final de una serie para sacar una segunda temporada

Élite: Cómo cargarse el final de una serie para sacar una segunda temporada

Nota importante: A continuación va a leer un artículo sobre la serie “Élite”. Se recomienda encarecidamente haber visto la misma para entender la totalidad del reportaje. CONTIENE SPOILERS IMPORTANTES.

 

El pasado 5 de octubre se estrenó “Élite”, la nueva producción española de Zeta Producciones, distribuida por Netflix.

 

“Élite” y su influencia en la sociedad

 

Foto vía: elitenetflix

 

Para empezar, como fenómeno comercial y en redes sociales podemos decir que el proyecto ha sido todo un éxito. Netflix, una vez más, ha demostrado que está en cabeza en cuanto a la publicidad y la promoción de sus proyectos, consiguiendo un hype en internet espectacular antes y después de la serie, colocándose en los días siguientes como el tema de conversación de la mayoría de los jóvenes de habla española.

 

La influencia del fenómeno “La Casa del Papel”

 

Sería una ingenuidad decir que el tremendo éxito previo que tuvo “La Casa del Papel” en la plataforma online no tiene nada que ver con el éxito y las expectativas de esta nueva producción.

 

El primero y mayor acierto de la productora al plantear la creación de la serie es la incorporación de varios de los actores de la serie que había arrasado en Netflix meses atrás.

 

María Pedraza, Miguel Herrán y Jaime Lorente ayudarían a  dar a la serie una promoción vía redes sociales jamás alcanzable de ninguna otra forma.

 

De hecho, una gran cantidad de personas se acercaron e interesaron por la serie tan solo al ver que aparecían actores que participaron en La Casa del Papel, entre otros, el intrépido escritor de este post.

 

El resto ya es historia, la serie salió, tuvo una acogida increíble y, una vez más, Netflix lo había vuelto a hacer. El resto de actores de la serie solo tuvieron que subir al carro de sus compañeros atracadores con máscaras de Dalí para alcanzar una fama increíble en muy poco tiempo.

 

Un ejemplo para que veáis el impacto de todo esto es el caso de la actriz que interpreta en la serie a “Carla”, Ester Expósito. Tal y como contaba en el programa de Movistar+ “La Resistencia”, al empezar el rodaje de la serie tenía alrededor de 2000 seguidores en Instagram. Con el paso de los meses y el comienzo poco a poco de la publicidad de Netflix, llegó al final del verano con unos 20000. Pero lo que pasó tras el estreno fue algo que no se esperaban ni los actores ni la propia Netflix. El “boom” de seguidores fue tal que a día de hoy la actriz 1,3 millones de seguidores.

 

Foto vía: elitenetflix.

 

Los actores de la serie han conseguido unas cifras y un impacto en la sociedad que otros grandes del sector tardaron años y decenas de proyectos en conseguir. Se han convertido en estrellas mediáticas con tan solo una serie.

 

Vuelvo a repetir, simplemente, Netflix. Empresas como Atresmedia o Mediaset podrían tomar esto de ejemplo y ver que algo están haciendo mal con sus series.

 

El gran fallo de Netflix

 

Obviamente, nadie en este mundo es perfecto, y Netflix tampoco. Se centraron tanto en el negocio y en ganar dinero que se les olvidó terminar de pulir su faceta audiovisual.

 

Ojito, comienzan los spoilers.

 

Para empezar, la mayoría de los actores -por no decir todos- son muy jóvenes y bastante inexpertos. A excepción de los tres que participaron en La Casa del Papel, para los demás es su primer proyecto audiovisual con unas dimensiones de este tipo, lo cual se muestra en actuaciones bastante mediocres tirando a malas en escenas difíciles de hacer.

 

Pasaré por alto que María Pedraza y Jaime Lorente hayan hecho dos papeles importantes y los dos sean interpretando personajes con las mismas características, uno de chulo malote y la otra de niña pija (muy muy repelente) rebelde.

 

Por otro lado, la serie cuenta con una gran trama y con un buen guion bastante bien llevado. Es la típica serie que terminas de ver un capítulo y ya estás deseando ver el siguiente. Igual ese es el problema de la serie: es demasiado típica.

 

Netflix se ha centrado en hacer una serie para adolescentes y jóvenes (15-30 años aprox.). Con poco que te interese ver algo más allá de una serie que te entretenga empiezas a ver lagunas por todos lados.

 

Pese a que la serie no sea excelente, todo transcurre con normalidad hasta el final de la temporada, el último capítulo. Ahí es donde se jode todo y es el motivo principal de que esto que estás leyendo exista.

 

Es normal que en las series pueda quedar algún cabo suelto, pero lo de esta serie se le puede llamar tomar al espectador por tonto. Demasiados finales abiertos solo para poder sacar una segunda temporada y seguir haciendo dinerito.

 

  • El más grave de todos es el final entre Guzmán (Miguel Bernardeau), Nadia (Mina El Hammani) y Lu (Danna Paola). Toda la serie nos intenta ver como Guzmán se va enamorando poco a poco de Nadia, a pesar de sus diferencias, y se va dando cuenta de la mala persona que es Lu. Pero sin ningún motivo aparente, y después de que Nadia se haya enfrentado a su padre y haya conseguido que le deje seguir yendo a la escuela y ver a Guzmán, el personaje desaparece después de la muerte de Marina, y la que acaba estando con Guzmán es Lu, pese que hacía medio capítulo estaba súper enamorado de Nadia. No es que Lu se salga con la suya, es que Nadia desaparece de la serie sin motivo alguno.

 

Foto vía: elitenetflix.

 

  • Itzan Escamilla y María Pedraza protagonizan la escena más lamentable de la serie. Minutos antes de la muerte de Marina, Samu va la encuentra en la piscina. Discuten sobre la escapada que va a hacer Marina y esta se da la vuelta y Samu coge el trofeo. La cámara enfoca a Samu por detrás de la cámara y se escucha una música tensa, como si este la fuese a matar. La escena llega a ser hasta ridícula, porque todos los espectadores saben que Samu no la va a matar. Por lo que se ha ido viendo en la serie el personaje de Samuel no es nada agresivo, y es capaz de perdonar todo a Marina. De hecho, si la hubiese mato, habría sido un final con mucho menos sentido.

 

Élite nos cuenta una historia de cómo tres jóvenes de clase baja llegan a un colegio de ricos, las dificultades que pasan, y como poco a poco se van haciendo un hueco en un ambiente tan difícil. Pero el final se carga todo esto. Christian acaba encubriendo un asesinato solo porque se lo dice su “novia” rica, Samuel, después de demostrar que es de lejos la mejor persona de toda la serie, lo pierde todo, a Marina y a su hermano en la cárcel por un crimen que ha cometido otro niño rico. Y sin decir nada de la desaparición de Nadia digna de “Houdini”.

 

No es solo que “Élite” no sea una serie para adultos, es que tampoco debería ser para jóvenes, ya que termina dando unos valores nada buenos para la cantidad de adolescentes que la van a ver, pese a la introducción de razas y diferentes sexualidades a lo largo de la serie.

 

Puede que todo esto se solucione en la segunda temporada ya anunciada, pero ya da igual. “Élite” no debería haber tenido secuela, al igual que la dichosa tercera temporada de “La Casa del Papel”.

 

Netflix se vuelve a cegar por el dinero y estropea una serie que podía haber dejado muy buen sabor de boca.

 

El dinero fastidia todo lo bueno.

Acerca del autor

Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Fan del deporte desde que tiene recuerdos. Como nunca se le ha dado bien ninguno, ahora se dedica investigarlos e intentar llegar más allá que el resto de la gente. Su sueño es ser el mejor periodista de WNBA del país, y no hay mejor forma de hacerlo que empezando en El Playmaker.

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