Ellas, las voces de oriente

Ellas, las voces de oriente

A pesar de que el canon cultural y los medios siguen sin hacer justicia a la contribución de las mujeres a la literatura no quería hacer otro artículo hablando de las típicas autoras que hoy serán mencionadas, no por ello de menos valor: Virginia Wolf, Toni Morrison, Jane Eyre… Así que he recopilado algunas de las pocas mujeres árabes anteriores a nuestro siglo cuya obra no solo ha perdurado, sino que se considera parte fundamental de la evolución de la literatura árabe; así como algunas actuales, que afortunadamente tienen más visibilidad que antes y se han conseguido hacer su hueco en el panorama internacional.

 

Al- Rabia al- Adawiyya (Basora, 717 – 801), es una de las primeras mujeres árabes en hacerse un hueco en la escena literaria. Es triste que tengamos que esperar hasta el siglo VIII para ello, pero si ya costó en occidente, imaginaos en el mundo árabe y a eso sumarle lo que nos haya llegado a nosotros. Se cree que empezó su carrera como doncella copera en la corte, la cual abandonará para perfeccionar la lengua árabe en el desierto. Se cuenta que su casa se convirtió en un lugar de peregrinación en busca de bendiciones. También la visitaban ascetas en busca de conocer su poesía y aprender sus conocimientos sobre el lenguaje. Fue una pionera del sufismo (orientación mística y esotérica del islam) y la poesía ascética. Para ella Dios era el único objeto de amor, al cual se le podía procesar dos tipos de amor: apasionado y divino.

 

Permanece en la puerta si anhelas la belleza,

Abandona el sueño si quieres entrar.

 

Se le considera una de las autoras más importantes del movimiento modernista del periodo abbasí, que trató de hacer avanzar la lengua árabe y la poesía hacia nuevas formas de expresión menos clásicas y limitadas.

 

Será en Al-Andalus en el siglo XII cuando Hafsa Bint al- Hayy al-Rakuniyya de Granada (1135 – 1191), de origen bereber, consiga convertirse en la más sobresaliente de las poetisas granadinas. Esto fue gracias a un periodo marcado por una gran libertad de expresión. La mayoría de sus poemas estarán dedicados a su amante, Abu Ya’far ibn Said; en ellos emplea los tópicos de belleza femenina  en torno a sí misma.

“Un visitante llega a tu casa,

Su cuello es de gacela,

Luna creciente sobre la noche,

Su mirada tiene el embrujo de Babilonia

Y la saliva de su boca es mejor

que las de las hijas de la parra;

sus mejillas afrentan a las rosas,

 y sus dientes confunden a las perlas,

¿puede pasar, con tu permiso,

O ha de irse, por alguna circunstancia?

 

En el siglo XIX, gracias al contacto con la cultura occidental, comienza un renacimiento social, político y literario conocido como Nahda (despertar) en Siria, Líbano y Egipto tras siglos de decadencia del mundo árabe, que se encontraba bajo dominio otomano. Dentro de esta revolución cultural y social hubieron dos mujeres que destacaron por su papel: Warda al- Yaziji (1838 – 1924) y Aisha al – Taymuriyya (1840- 1902). La primera se hizo famosa por sus elegías y panegíricos. Fue una de las mujeres pioneras en escribir en su época, después de una larga ausencia de las mismas en el panorama. En su obra revivió la poesía de la edad dorada, fundiéndola con la literatura occidental. La segunda, Aisha, se caracterizó por su poesía y sus maqamas (similar a la novela picaresca española) en los que reivindicaba la igualdad de derechos del hombre y la mujer.

 

Criada en Beirut, la poeta greco-siria-estadounidense, ensayista y artista Etel Adnan (1925 – actualidad) comenzó a componer sus primeros poemas a la edad de veinte años. Es especialmente famosa por la presencia de la guerra civil libanesa en su obra. Inspirada, por ejemplo, por el trágico destino de una siria llamado Marie Rose Boulos, quien fue asesinada por una milicia cristiana de derecha, por ayudar a los refugiados palestinos, Adnan escribió la apreciada novela  Sitt Marie Rose, considerada hoy en día como clave en la literatura árabe moderna.

 

La artista qatarí-americana, escritora y directora de cine Sophia al-Maria, en cambio, muestra una preocupación por la “crisis de identidad” engendrada ya que crece entre dos lugares tan dispares como Estados Unidos y el Golfo Pérsico, con un padre de una tribu beduina y una madre del estado de Washington. María eligió el libro de memorias como formato para sus contemplaciones y la titulación de sus memorias con La chica que cayó a la Tierra. El libro es tanto un reflejo de la tensión intercultural como la social dentro de un golfo desgarrado entre su lealtad a las normas heredadas y su deseo de un cierto tipo de progreso material y económico.

 

La mujer más leída en Turquía es Elif Shafak; su obra ha sido traducida a más de treinta idiomas. Sus libros se basan en las experiencias de una vida nómada pasada en ciudades tan diferentes como Ankara, Colonia, Amman y Boston, y una familiaridad en profundidad con la historia de la cultura otomana y los principios del sufismo. Las Cuarenta reglas del amor oscila entre una narrativa ambientada en la actual Boston y otro arraigado en el siglo XIII de Konya, en lo que hoy es Turquía. Sin huir de la controversia, Shafak ha comentado y  lidiado con una variedad de temas polémicos dentro de Turquía, como la violencia doméstica, los crímenes de honor y el genocidio armenio.

 

Sin duda aún queda mucho por luchar, pero mucho más por leer.

Eli Shafak, la escritora más leída en Turquía

Acerca del autor

Escritor. Graduado en Estudios Ingleses. Actualmente entre platos. Me gusta todo lo que se haga con sinceridad y autenticidad, sea cual sea la disciplina.

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