Eres tú, BoJack

Eres tú, BoJack

Estrella televisiva en los 90, BoJack Horseman lleva lustros ocupando su vida con cualquier cosa capaz de distraer su mente durante unos instantes. Ya sean las drogas, el alcohol o el sexo, BoJack se aferra a cualquier clavo ardiendo para mantenerse ocupado. Con todas sus necesidades cubiertas y ninguna obligación en el horizonte, la estrella de los noventa es incapaz de salir de ese bucle de entretenimiento y autodestrucción.

 

Las distracciones son un tema recurrente en toda la serie, no solo alrededor del personaje de BoJack Horseman, sino en todo Hollywoo. Sin embargo, no es difícil vislumbrar la verdadera naturaleza de estos comportamientos. Habitualmente, los personajes más simplones y más fácilmente distraídos son los que comprenden mejor la realidad en la que viven. Tanto Mr. Peanutbutter, otra estrella de los 90 tan obsesionada con distraerse que es capaz de prestar atención a nadie en concreto, como Todd Chavez, un joven sin oficio ni beneficio que vive en el sofá de BoJack, se muestran siempre motivados por ocupar su tiempo, pero enseñan su rostro más pesimista cuando son incapaces de hacerlo.

 

En los pocos instantes en los que Mr. Peanutbutter es capaz de presentarse de una manera seria, sus palabras muestran la oscura realidad de sus pensamientos: “El universo es un vacío cruel y despreocupado. La clave para ser feliz no es la búsqueda de un significado, sino mantenerse ocupado con estupideces sin importancia… Hasta que mueres”. Lo mismo ocurre con Todd, quien necesita una tarea de manera constante para lograr convivir con su propio ser.

 

De una manera algo más tóxica intenta lidiar BoJack con su propia existencia, pero la premisa es siempre la misma. No obstante, todo termina para él al fin de la primera temporada, cuando Diane Nguyen publica sus memorias. A través de ellas, su propio protagonista está obligado a verse a sí mismo de la manera más cruda y real posible. Eso le hace chocarse con una realidad de la que había estado escapando día tras día y lo lleva a su primera gran crisis.

 

 

“¿Crees que es demasiado tarde para mí? ¿Estoy condenado a ser la persona que soy? ¿La persona de ese libro? No es demasiado tarde, ¿verdad? No es demasiado tarde… Diane, necesito que me digas que no es demasiado tarde. Necesito que me digas que soy una buena persona. Sé que puedo ser egoísta, narcisista y autodestructivo… Pero debajo de todo eso, en el fondo, soy una buena persona… Y necesito que me lo digas. Ayúdame, por favor.”

 

En este momento, la ilusión en la que vivía BoJack, ese espejismo que él mismo había creado, ese oasis pintado con drogas y alcohol, se desmorona. Es incapaz de olvidar lo que ha leído y, en consecuencia, de convivir consigo mismo. Este punto de no retorno lo lleva a tomar la salida más sencilla pero, a su vez, más peligrosa: forzar la distracción de nuevo. Tomando este camino, BoJack regresa a una espiral de autoflagelación en la que sus distracciones deben ir aumentando en frecuencia y potencia con tal de seguir huyendo de la realidad. Este peligroso ritmo lo convierte en un verdadero agujero negro de infelicidad que logra arrastrar a algunos de sus seres más queridos con él.

 

Este es, sin lugar a dudas, otro de los temas más recurrentes en la serie. Gran parte de la infelicidad de BoJack viene dada por su dura infancia y la más que áspera relación que comparte con su madre. Su madre arrastra, por su parte, una serie de duros traumas infantiles y otros tantos que se les sumaron en su juventud que la arrastraron a este pozo de amargura. Una amargura que acabó volcada sobre su hijo y que sembró la semilla del monstruo.

 

La situación en cuestión presenta dos problemas claros. El primero, y tal vez el más evidente, es la retroalimentación de infelicidad que parece existir en todo este universo. La oscuridad se expande como un virus que siempre acaba afectando a aquellos que se deberían proteger de él. Segundo, y lo más peligroso, proporciona una excusa a todos aquellos que, arrastrados por ella, perpetúan la desdicha. Sin embargo, son varias las ocasiones en que BoJack debe afrontar su situación, por muy dura que sea. “No creo en ‘en el fondo’. Creo que todo lo que eres es simplemente las cosas que haces”, confiesa Diane, respondiendo, casi sin quererlo, a aquella pregunta que BoJack efectuaba temporadas atrás.

 

 

Uno de los momentos más duros llegan, sin lugar a dudas, al final de la tercera temporada. Sin querer entrar demasiado en detalles, BoJack comete un error irreversible que condena a una de las personas más importantes de su vida. Alguien que le admiraba y que confiaba en él acaba enredado en su espiral de autodestrucción y sufre las peores consecuencias. Tras ello, el protagonista intenta buscar excusas y huir de ello como siempre ha hecho, pero no podrá. “Tú eres todo lo que hay de malo en ti,” sentencia Todd poniendo punto y final a su siempre honesta y algo inocente amistad con BoJack.

 

La vieja gloria vuelve a llegar, enésimamente, a un punto de no retorno. Incapaz de lograr encontrar un objetivo que perseguir y alejándose cada ves más de una posible felicidad, el abrupto choque con la realidad lleva a BoJack a comprender la absurdidad del mundo en el que vive. Sin saberlo, sopesa todas las opciones. Ante dicha absurdidad, Albert Camus presenta tres caminos posibles. El primero es no pensar en ella, algo que la estrella de los 90 ya ha agotado. El segundo es el suicidio, el cual llega a ser una verdadera opción para BoJack pero del que, a medio camino, logra escapar. Y escapa, justamente, aferrándose a la tercera opción: la rebelión.

 

Dejando atrás su vieja vida, intenta dar un giro de 180 grados al inexistente timón del barco que lo ha llevado hasta ahí. Vuelve al hogar de su familia y recuerda todo aquello que lo ha convertido en quién es. Revive unos vínculos que siempre había intentado mantener bajo tierra y que, ahora, intentará enterrar para siempre. Sin embargo, la destrucción total de esos recuerdos no hacen más que volverle a dejar donde ya estaba. Con libertad absoluta para descubrir aquello que más teme: lo que es en realidad.

Acerca del autor

Un poco de todo y a la vez todo de nada. Enamorado de contar cosas y alucinado de que alguien quiera escucharlas. Con el balón naranja hasta el fin del mundo.

1 Comentario

  • Gaston
    noviembre 25, 2018

    Espectacular la descripción de los personajes y la serie faltan algunas temporadas en la nota, pero está muy bueno

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