La carta de despedida de Mac Miller

La carta de despedida de Mac Miller

“Tengo la mente clara por primera vez en diez años”, dijo un Mac Miller radiante a Zane Lowe a finales de julio de 2018. Estaba presentando su primer álbum tras la salida de The Divine Feminine, la continua oda a las mujeres que le rodearon durante su vida, con especial hincapié en su pareja de entonces, Ariana Grande. En aquella entrevista, Miller lucía un brillo especial en los ojos, mientras corroboraba de palabra que se sentía perfectamente. Había tenido problemas con las drogas así como con enfermedades mentales, pero finalmente, decía y parecía sentirse bien. Un mes y medio después de aquel momento fue encontrado sin vida en su casa de Studio City, Los Angeles.

 

Tras su terrible pérdida, Swimming, el álbum que fue a presentarle a Lowe, toma un significado diferente. Ahora, unos meses después del incidente, parece ser una carta de despedida. Un laberinto del que intentaba salir pero del que era imposible hacerlo. Un conjunto de temas que representan a la perfección el estado mental contradictorio y dubitativo de Malcolm James McCormick.

 

Come back to Earth abre el álbum y empieza a mostrar los miedos que se agolpaban en su cabeza. Ya en los primeros versos mostraba cómo sus remordimientos y su soledad le llevaron a buscar un lugar mejor para su mente (My regrets look just like text I shouldn’t send / And I got neighbors, they’re more like strangers / We could be friends / I just need a way out of my head), porque a pesar de creer que vivía, se daba cuenta de que no lo hacía en la misma realidad que el resto del mundo (I feel like living / Some alternate reality).

 

En la primera pista nos dice por qué el disco recibe ese título, puesto que es un intento de huida del infierno (the things I’d do / To spend a little time in hell) en el que se estaba ahogando y del que pensaba que podía salir (And I was drowning, but now I’m swimming / Through stressful waters to relief). Sin embargo, y como se verá en el resto del álbum, los momentos de optimismo y claridad se funden con la oscuridad y el lamento, e incluso, con la previsión de no vivir eternamente (And don’t you know that sunshine don’t feel right / When you inside all day / I wish it was nice out, but it looked like rain / Grey skies and I’m drifting, not living forever).

 

 

El arranque de la siguiente, Hurt feelings, deja en evidencia el estado oximorónico de Miller y su incesante pretensión de cambio a pesar de que intentaba no dejar de ser quien es (I’m always sayin’ I won’t change but / I ain’t the same) porque se siente hecho una mierda, pase lo que pase (Always into some bullshit, and out of line). Es esclarecedor y perturbador a partes iguales que cuando menciona que conduce con los ojos tapados por esta miseria llamada vida, esté escuchando a Whitney Houston, que falleció sola de sobredosis, como el propio Mac (Driving with my eyes close, missing all the signs / Turn the ignition, I’m driven and sittin’ pretty / Listenin’ to Whitney and whippin’ it through the city, yeah).

 

Aparece aquí también la presión de la fama que tiene sobre sus hombros y cómo se enfrenta a ella, intentando conseguir la salud en lugar de hundirse de nuevo en la depresión (Putting way too much on my shoulders, please hold me down / I keep my head above the water), que menciona por vez primera y de la que dice se está desembarazando (This is the shit that I’m dealing with, but I wish I forget / Used to be feelin’ depressed, now that I’m living and I’m feelin’ obsessed).

 

Tras mostrar sus dos caras en Come back to Earth y Hurt Feelings, Miller presenta su eterna solución a los problemas: el uso y abuso de sustancias estupefacientes. En What’s the use?, a través de una melodía entre divertida y bailable, se abre de par en par para mostrar lo importantes que fueron las drogas para él, y cómo se sentía yendo colocado y sobrio (You can love it, you can leave it / And say you’re nothing without it / Don’t let them keep you down / What if I don’t need it? There’s something about it / That just freaks me out / I just want another minute with it, fuck up little, what’s the use? / Never superficial you don’t know it when it hit you / Get a little sentimental when I’m off the juice).

 

Además, dice abiertamente que no era una opción abandonarlas (All the way in with no exit plan / Already left and the jet don’t land) ya que hacía uso de ellas para dejar de lado sus miserias, para olvidarlas e, incluso, para arreglarlas (you take drugs to make it up).

 

Ya en Perfecto, al igual que veíamos en los dos primeros temas, Miller incluye sus dos caras, en una canción que puede resumir a la perfección la esencial dualidad recogida en Swimming (It ain’t perfect but I don’t mind / ‘Cause on the surface I look so fine / But really I’m buggin’, buggin’). Se encuentra directamente con la muerte, a la que mira a la cara y, a la que, sin tratar de luchar, le entrega su corazón después de llamarla él mismo (Don’t argue to death, pull my heart out of my chest / The cards is all on the table, I’m callin’ it). La dualidad a la que se hacía referencia anteriormente queda representada de maravilla cuando dice que sus pies apuntan a las nubes y su cabeza hacia el suelo, dando cuenta de que no está del derecho, sino que hay algo en él que no es normal (My feet on the clouds, head on the ground / That we goin’ down, bet you know me now). 

 

El tiempo es un símbolo constante en Swimming, ya que aparece con mucha asiduidad, tanto para proclamar la libertad de Miller como para hacer ver que se le acaba y que lo importante llegará cuando esto ocurra (Knowin’ time don’t give a fuck about clocks until they stop). Durante todo el trayecto, ella va con Mac para devolverle al camino correcto (She put me back together when I’m out of order), y, a pesar de que el tiempo se acaba y nada es perfecto, merece la pena si lo que queda, lo pasa con ella (Well, it ain’t perfect but I don’t mind / Because it’s worth it).

 

Mac Miller en directo I Kevin Winter para Getty Images

 

En Self Care, como se apuntaba anteriormente, vuelve a utilizar el tema del tiempo, esta vez utilizándolo como espacio-tiempo, cambiando de huso horario para intentar seguir avanzando en lo inesperado, simbolizado en el autostop que utiliza para poner tierra de por medio (I switched the time zone, but what do I know? / Spending nights hitchhikin’, where will I go? ), en la desconfianza que tiene en todo el mundo, volviendo a mostrar las dos caras de Malcolm: el amor y el rechazo (Can’t trust no one, can’t even trust yourself yeah / And I love you, I don’t love nobody else, yeah).

 

La eterna contradicción vuelve a hacer su aparición, expectante, intentando mostrar el deseo incandescente de superar a sus demonios (Self care, I’m treatin’ me right / Hell yea, we’re gonna be alright). Recalca, una vez más, su estado mental, en el que vuelve a perder la cabeza, utilizando las ansias de volar para incidir en sus ganas de verlo todo en perspectiva para poder solucionar sus problemas (I been losin’ my, I been losin’ my, I been losin’ my mind, yeah / Get the fuck out the way, must be this high to play / It must be nice up above the lights, and what a lovely life that I made yeah). Además, en cierto modo, predice el accidente que tuvo en 2018 con su Mercedes B-Wagon, ya que la canción fue escrita mucho antes del suceso (That Mercedes drove me crazy, I was speedin’ / Somebody save me from myself, yeah).

 

Entonces, llega el Beat Switch. En una demostración de su maestría compositiva, Miller cambia el ritmo del tema para introducir (Oblivion), la cara B de Self Care. En este caso, la contradicción de Mac se sitúa en la base y las letras, ya que no concuerda un ritmo tan pesado con el optimismo lírico, como ocurrirá en diferentes pistas del disco: “I got all the time in the world, so for now I’m just chilling / Plus I know it’s a, it’s a beautiful feeling / In oblivion, yeah, yeah”. Para alcanzar ese olvido se imbuye en sus amigos, el alcohol y las drogas, con el único objetivo de borrar el pasado y mirar hacia el futuro (It’s safer there, I know there’s still a war outside / We spend our nights all liquored up, our mornings high / Can you feel it now?).

 

 

El descenso de la base al final de Self Care entronca a la perfección con la apertura de Wings, en un intento desesperado por mantener el optimismo final de Self Care, para batir las alas y volver a soñar con volar, para dejarlo todo atrás. Ya no se siente roto, pero las dudas sobre sí mismo se siguen agolpando en su cabeza (I ain’t feelin’ broken no more / Bought a fist that got spent, I notice / Talkin’ shit, I wander through the motives / Wonder who the fuck I’m supposed to be), aunque no está preocupado por ello (I ain’t worried now ‘til I leave / I’m just tryna ride and feel the breeze) porque al fin se siente bien (Wind in my face, don’t stop now when it feels so great).

 

La simbología del tiempo, esta vez atmosférico, muestra esa luz interior que se va abriendo al mundo con la ambición de poder escapar, de no tener que enfrentarse a muro alguno, porque se siente por encima de todo ello (Don’t like to gamble on the weather, so I, just, watch, well / The sun is shinin’, I can look at the horizon / The walls keep gettin’ wider, I just hope I never find ‘em, I know).

 

A continuación, vuelve a expresar su diferencia con el mundo que le rodea (I don’t really know how the normal shit go), desmarcándose de los convencionalismos, queriendo ser herido, a pesar de las imágenes salvadoras previas a su declaración (Movin’ so fast, the clock look slow (slow) / Water my seeds ‘til the flower just grow, yeah / Love so much that my heart get broke). En esta ocasión se muestra solitario, no ya sin compañía, sino intentando probar que es capaz de sobrevivir por su cuenta (And that don’t include your time and company) ya que no confía en nadie, sin lograrlo, pues acaba pidiendo ayuda [Nobody holdin’ my hand, no / Trust is a problem, never know how, yeah / That’s why I just keep to myself / Get what I need, then I’ll be out (please help me)], pero sabiendo que, a fin de cuentas, la culpa es única y exclusivamente suya (I know I need to watch my temper).

 

Tras la bajada térmica de las bases de (Oblivion) y Wings, arranca Ladders de manera frenética, incluida la letra, puesto que durante los tres primeros versos la claridad ideal de sobrevivir tiñe el tema, hasta que la dura realidad se impone de nuevo (Somehow we gotta find a way / No matter how many miles it takes / I know it feels so good right now / But it all come fallin’ down). Junto a cada subida, Miller muestra que hay una bajada, cada vez más dolorosa, puesto que cada vez que llega al punto más alto, se ve asombrado y vuelve a caer (I’m swimmin’ a bit, but deeper in thought). Se ve asombrado como cada vez que hace uso de los estupefacientes, como vuelve a proclamar aquí, ya que parece ser lo único que lo mantiene feliz, casi tocando el cielo (Well, I’ma, I’ma maintain, I’m stayin’ so high / Put the lighter all the way up ‘til we touchin’ the sky). La enésima aparición del escaso tiempo que le queda sirve para proclamar su ansiedad por buscar una solución (We don’t have a lot of time to waste / Somehow we gotta find a way … I wouldn’t wait forever / Just shoot your shot), una solución a la que llegar mediante un plan trazado para cambiar (I had a plan to change, you can’t stand the rain) en el que no necesita a nadie más (We don’t need no more, no extras / We all we got).

 

 

En Small Worlds declara su completa soledad, cómo se puede ser famoso y compartir esa situación con la depresión (You never told me being rich was so lonely / Nobody know me, oh well / Hard to complain from this five star hotel), además de suponer un diálogo consigo mismo para exponer cuáles eran sus sueños y la pesadilla en la que se acabaron convirtiendo (nine times out of ten I get it wrong / That’s why I wrote this song, told myself to hold on… Lookin’ at my dreams, and who I wanna be / I guess you gotta see it to believe).

 

El pequeño mundo al que le canta bien podría ser su propia casa, en la que, recluido, compuso Swimming y decenas de canciones que no han visto la luz todavía (The world is so small, till it ain’t). El mundo en que vive lo ha construido él solo (I’m building up a wall, till it break), demostrando su síndrome de Peter Pan (They know that I so need my space / Don’t wanna grow old so I smoke just in case), su inexorable marcha (I can feel my fingers slippin’, in a motherfuckin’ instant I’ll be gone). Tras su continuo descenso, logra ver una pequeña posibilidad de redención (Guess there was a time when my mind was consumed / But the sun’s coming out now, clouds start to move) que, sin embargo, desaparece, porque a nadie le importa (I’m tired, I don’t gotta spare a second / Win or lose, win or lose / I don’t keep count, nobody checkin).

 

En su recurrente declamación sobre lo distinto que es, Mac vuelve a posicionarse en un mundo, esta vez interestelar (Made it way above the top now I’m in the spaceship) -como se puede apreciar tanto en las letras como en la instrumental-, que no corresponde con aquel al que pertenecen los que le rodean (We ain’t on the same shit, no way / You ain’t from my planet we don’t speak the same language). Su soledad reaparece en Conversation Pt. 1, así como la inconcebible -por parte de los habitantes del resto de mundos mejora en su situación mental (I’m feeling good and they hate it / Shit I don’t recognize these faces). El firmamento vuelve a tener su espacio, como en Perfecto, sin embargo, en esta ocasión, las tornas han cambiado, ya que si en la cuarta pista del álbum apuntaba que tenía los pies mirando al cielo, en esta ocasión, todo ha cambiado (Perfecto: My feet on the clouds, head on the ground; Conversation Pt. 1: My head up in the clouds but my feet be on the pavement). Aquí, retorna la idea de que el dinero cambia a la gente, un tema -el del dinero-, que ya tocaba en Small Worlds, pero del que decía que no se podía quejar (Gettin’ couple dollars now they actin’ strange). Vuelve a expresar su mejoría, en un tema sin medias tintas, en el que parece que ya está saliendo del lúgubre espacio en el que se encontraba (Yeah, I just feel amazing).

 

Dunno claramente habla de Ariana. La presenta como una mujer independiente a la que venerar (She do whatever she like … And want her so bad…But I’ve never seen you feel that free / So cute, you wanna be like me) y a la que está perdiendo (Wouldn’t you rather get along? Wouldn’t you rather get along?). El tema cuenta diferentes situaciones vividas con su ex (Well I was busy when you hit my phone / But you miss me, tell me come back home, yeah / You don’t really like to sleep alone / But I’m takin’ too long, I’m always takin’ too long) a la que echa tremendamente de menos (Touch it one more time so I know you’re real), pero de la que está seguro, nunca podrá separarse del todo (I think we just might be alright, thank God / I think we’re gonna be alright, alright, okay / Hold me close don’t hold your breath).

 

En Jet Fuel, ya en la recta final del álbum, el sudor del adicto lo baña (Now my head underwater but I ain’t in the shower and I ain’t getting baptised) y no intenta apartarse por un momento de ello porque no alcanza a encontrar otro camino (Liquor still in my cup, get faded when I wake up / Cause everything is too much, so what?), sin embargo, se va dando cuenta de que lo que está haciendo le va a dar un hueco en la historia, a pesar de las mínimas ínfulas que se ha dado en el resto del disco (Don’t come close, y’all don’t even know I’m the GOAT…Woke up this morning with a bright idea / Maybe I can exist forever right here). Las nubes, donde sitúa su ser en multitud de ocasiones hacen su aparición aquí, en un momento en que el propio Miller no esperaba aguantar (Okay, okay, well Imma be here for a while longer than I did expect to / I was out of town, getting lost ‘till I was rescued / Now I’m in the clouds). Despojado ya de todo el mundo real, Miller no necesita a nadie para conseguir lo que se propone (I don’t need nobody / I don’t need to be nobody), que no es otra cosa que ser él mismo, encerrado con sus demonios (Like 25 years I’ve been high and no less) y, de nuevo, con la cabeza en el suelo (Already, dear / Now is only now / Head back to the ground, dear).

 

En 2009, tras sus denodados intentos por hacer ver que está recuperado, alza la voz para confirmarlo (I don’t need to lie no more / Nowadays all I do is shine, take a breath and ease my mind), sin dudas (I ain’t askin’ “Why?” no more / Oh, no, I take it if it’s mine, I don’t stay inside the lines), recordándose que el tiempo ha pasado desde aquel lejano 2009, en que todavía no había publicado nada y no sufría nada cercano a la crisis de 2018 (It ain’t 2009 no more / Yeah, I know what’s behind that door).

 

Malcolm riéndose I Michael Hickey para Getty Images

 

La prolongada referencia a la luz en la canción hace ver que, desde su punto de vista, se está recuperando, pues ya no es sombría, sino radiante (the light was dim in this life of sin / Now every day I wake up and breathe…Send you back home with a light that’s beamin’). La mirada a la cara a sus demonios se hace evidente, puesto que parece que busca la redención, y se flagela por no haberla buscado antes (And sometimes, sometimes I wish I took a simpler route / Instead of havin’ demons that’s as big as my house). Regresa al dinero, con el que puede comprar mucha cosas pero no su felicidad (We can make a lot of money / Buy a lot of things just to feel a lot of ugly). Se enfrenta a un mundo que no entiende por qué está empezando a vislumbrar la felicidad, aunque se sienta mejor que nunca (they ask me what I’m smilin’ for / Well, because I’ve never been this high before / It’s like I never felt alive before / Mhmm, I’d rather have me peace of mind and water).

 

Se da cuenta de que vivir es algo distinto a lo que ha estado haciendo (A life ain’t a life ‘til you live it) y se arrepiente de haber pensado en cavar su propia tumba (I was diggin’ me a hole big enough to bury my soul / Weight of the world, I gotta carry my own). La desesperación por limpiar su alma llega al extremo de intentar creer en un dios (But really I’m just tryna start believin’ in God) al que abandonó después de vivir su infancia como judío debido a las creencias de su madre. Ya no se alarma cuando se ve acorralado, afronta sus miedos y los intenta vencer (Now when it gets hard / I don’t panic, I don’t sound the alarm).

 

Para cerrar el álbum, la despedida. De tenerlo todo a la caída (You could have the world in the palm of your hand, you still might drop it); ilustra la expresión de la máxima debilidad, la de un niño que construye una cuna en la Tierra Prometida -una nueva referencia al judaísmo al que está intentando volver- (I built a crib on top o’ the Promised Land, we’ll call it even); la velada confesión de que no hay esperanza para él, puesto que la corta en cuanto aparece (Winter, spring, summer, fall, the grass is always greener ‘til I cut it all). Aparece algo que ya lo había hecho en Wings, las ansias de permanecer así, solo, sin que nadie lo vea, aunque esta vez diciendo basta, rindiéndose (Enough for the both of us / So come over later and we won’t let no one close to us) ante la perpetua mirada del mundo, porque así son las cosas (So it goes / It’s like, in every conversation, we the topic / This narcissism, more like narcotics / So it goes). Todo el álbum se resume en una breve sentencia: “I’m still standing, sit down”, los altibajos, la contradicción, el intento de auparse y la caída posterior.

 

Menciona incluso a la muerte, quejándose de no haber llegado a ella todavía y haciendo lo posible por alcanzarla (Nine lives, never die, fuck a heaven, I’m still gettin’ high). El 2009 decía que ya no se hacía preguntas, pero el bajón en So It Goes pone sobre la mesa el verdadero sentimiento final en Swimming: “So what’s happening, my man / No relaxing, kicking back, this ain’t exactly in the plan / I can’t get no satisfaction, goddamn”. La rendición ha ganado el lugar de la redención, y Miller se asoma al precipicio, en el que ya no busca ayuda ni la desea. Incide, además, en el versículo 3:19 del Génesis: “Polvo eres, y al polvo volverás” (My god, it go on and on / Just like a circle, I go back to where I’m from).

 

La mezcla entre un opiáceo treinta veces más potente que la heroína y la cocaína paró su corazón el siete de septiembre de 2018. Retrospectivamente, Swimming parece ser la lucha de un hombre condenado de antemano, la unión de la certeza de que no se puede vivir eternamente y la duda de saber quién será el que dé el golpe maestro, porque, a pesar de expresar que ya no tenía ganas de mentir más, quizá mintió en los meses previos a la salida del álbum. Nunca lo sabremos. Pero lo que se puede intentar es descifrar los diferentes símbolos e imágenes que nos dejó en Swimming: el intento de nadar a pesar del tremendo peso que lo empujaba hacia abajo; las nubes que avecinan tormenta y que, por un momento, parecieron desaparecer; el tiempo, en todas sus formas, pasando implacable y Mac, contando las horas que quedaban; la luz, que bien podría ser el final del camino; o la utilización de bases alegres con letras negativas y el uso de bases oscuras con letras optimistas. Todo ello son interpretaciones, pero lo que sí dejó claro Malcolm fue que jamás fallecerá del todo, mientras se le siga escuchando despedirse.

 

Dedicado a Santi Arxé i Carbona y, por supuesto, a ti, Malcolm.

 

Acerca del autor

Enamorado del baloncesto, que ha vivido como jugador, entrenador, delegado y aficionado. Ahora se dedica a contarlo. También considera el cine como la confluencia de todas las artes y, por ello, el arte definitivo.

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