La cultura del ánimo del baloncesto griego

La cultura del ánimo del baloncesto griego

Es cierto que dependiendo del país se vive el deporte de una manera diferente, pero en Grecia, recuerda a las épocas más antiguas por su fuerza y sus ganas de animar a su equipo.

 

Atenas suele despertarse muy pronto para ir a trabajar. Es una ciudad que duerme poco, que quiere recuperarse del mazazo que sufrieron por la crisis y están trabajando en ello. Les cuesta, pero siguen luchando para volver a normalizar una situación muy delicada. Les quedan pocas cosas que valgan la pena, y una de ellas es el deporte.

 

Y os pensaréis, ¿el fútbol? Pues no, el baloncesto. En Atenas deben estar muy orgullosos de los equipos de baloncesto que les precede. No únicamente hablo de Olympiacos y Panathinaikos, sino del AEK Atenas, que está haciendo un gran papel. Lo cierto es el que baloncesto allí se vive muchísimo, a niveles que nunca pensé que vería.

 

Con las ganas de ir a los dos estadios de los archienemigos de Atenas, me dispuse a observar el partido (obviamente), pero también ver al público, cómo lo sentía, cómo lo vivía, cómo animaban y cómo abucheaban. Y la verdad, mi cara se quedó boquiabierta de ver tanto ánimo hacia un equipo, gane o pierda.

 

Maravilla de ánimos

 

Es increíble cómo el forofismo puede imperar en los equipos y en los estadios. En Grecia no es para menos y lo llevan a un nivel más alto. Por ello, siempre tienen una zona con los más radicales, protegida entre plásticos y con muchos guardias de seguridad para que no pasen de allí.

 

Claro, piensas que vas a estar tranquilo, pero no. Muchas veces veías a gente del público general que no paraba de saltar, criticar, insultar y gritar, digno de uno de los separados. Qué bonito ver a aquellos que viven el baloncesto con pasión y con ganas, pero qué miedo al saber qué puede hacer por su equipo.

 

Pasa en los dos estadios que fui, pero en uno más que otro. Me atrevería a decir que en Olympiacos son más guerreros que en el Panathinaikos, por su forma de animar. En el infierno verde, la gran mayoría del público lo constituyen personas que van a ver a su equipo ganar.

 

Quejas por doquier

 

Algo que se ve por la concepción de animar que tienen en Atenas son las quejas. Debo ser sincero: los griegos se quejan por todo, desde la más mínima tontería hasta la falta o acción más bestia de todas. Será por voz que siguen animando y quejándose hasta el fin, porque siempre tiene cuerda para rato.

 

El pabellón también ayuda. La capacidad del Estadio de la Paz y de la Amistad y del OAKA permite que parezca que sean más almas las que gritan y animan al equipo de casa. El de Olympiacos es un campo más pequeño (11.600) que el OAKA (25.000), pero en ambos siempre parecen que haya el doble o el triple de capacidad.

 

Todo continúa fuera del campo

 

La curiosidad me hizo ver que todo sigue en el campo. No, no se pegaron en ningún momento los aficionados, sino que cualquier gesto, palabra e incluso pegatina de cualquier equipo contrario al que defiendas puede molestarte.

 

Volviendo en el metro de Atenas desde el OAKA, había dos pegatinas de los ultras del AEK Atenas, el otro equipo (y poco reconocido) de la ciudad, en el techo. Un chico, seguidor del Panathinaikos por la bufanda que le recubría el cuello, cogió una de sus llaves de casa y empezó a borrar esas pegatinas pegadas.

 

Con toda la fuerza del mundo, empezó a rasgar todo lo que se refería, con rabia y fuerza, se le veía en la cara. Al acabar dijo en griego lo que parecía una arenga a los verdes: aquí solo hay un equipo y es el Panathinaikos. Me pareció fascinante lo que hizo, por insignificante que pareciera, porque a lo mejor volverán a poner otras pegatinas. Pero esto es un ejemplo – tonto – de cómo se vive.

 

Es algo diferente vivir el baloncesto en diferentes países, y es positivo ver cómo luchan con su equipo para poder ganar. El jugador número 13 siempre está presente en los partidos, haya más o haya menos aficionados. Solo me queda decir una cosa.

 

No me quiero imaginar cómo serán esos dos campos en un derbi griego, pero seguro que serán un hervidero.

Acerca del autor

Periodista en potencia. Le encanta contar historias, narrar hechos, explicar acontecimientos de lo que sea. Aunque el baloncesto, sobre todo la Euroliga, es de lo que más le gusta.

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