La intertextualidad en Harry Potter

La intertextualidad en Harry Potter

Joanne Rowling fue rechazada cuando presentó su solicitud para estudiar en la Universidad de Oxford, inspiración de algunas de las escenas de exteriores rodadas en las películas de Harry Potter. Sin embargo, fue aceptada en Exeter, donde se graduaría en Francés y Clásicas. He ahí donde reside su principal fuente de intertextualidad para la creación de la serie literaria más célebre de finales del siglo XX y principios del XXI.

 

No es de extrañar, por lo tanto, la enorme carga mitológica -sobre todo griega- que surca las páginas de las siete novelas que la han convertido en una de las figuras más influyentes del último medio siglo y, sin duda, la culpable de que una generación entera se volviera completamente loca por la lectura.

 

En primer lugar, porque por algún sitio hay que empezar a tratar tan vasta tarea, habría que poner el foco en los nombres utilizados para los personajes de la saga, nunca otorgados a la ligera. Tal es el caso de Hermione Granger, la mejor amiga de Harry, cuyo nombre de pila procede de la hija de Helena de Troya, que fue pretendida tanto por Orestes como por Neoptólemo, de la misma manera que lo fue Hermione por Viktor Krum en El Cáliz de Fuego produciendo unos celos terribles en Ron Weasley. Así mismo, el nombre de Hermione es un derivado de Hermes, el dios griego que cumplía la misión de mensajero de los demás dioses. Casualmente, los rasgos de Hermes consistían en que era el más inteligente y astuto de los dioses.

 

Sin abandonar las deidades griegas, hay que destacar que Alastor, el nombre de pila de Ojoloco Moody, era el epíteto con el que se conocía a Zeus, a quien Hesiquio de Alejandría describió como “el dios de los malos actos”, sobre todo en relación al derramamiento de sangre familiar. No deja de ser curioso que, a pesar de que Ojoloco no asesinó a ningún familiar, sí lo hizo Barty Crouch Jr. mientras se hacía pasar por Moody en El Cáliz de Fuego.

 

Uno de los elementos mágicos y mitológicos sobre los que más se ha escrito en la Literatura Universal es la Adivinación. En El prisionero de Azkaban, los alumnos de tercero comienzan a estudiar “el noble arte” -como dice la profesora Trelawney- a partir de un libro de Cassandra Vablatsky. Efectivamente, Cassandra también es un personaje procedente de la mitología griega. No en vano, era una princesa de Troya -como Hermione-, a quien Apolo concedió el don de la adivinación. Sin embargo, Cassandra abandonó a Apolo y éste la castigó evitando que las predicciones de Cassandra fueran tomadas en serio por quien las escuchara. En la saga, la autora de Disipar las nieblas del futuro es la tatarabuela de Sybyll Trelawney, la profesora de adivinación de Hogwarts, a la que nadie cree en sus predicciones, pero que sin embargo siempre acaban cumpliéndose.

 

Relacionada con ella está, por supuesto, Minerva. Esta hija de Zeus -que también recibió el nombre de Atenea- salvó a Cassandra escondiéndola en uno de sus santuarios cuando los griegos invadieron Troya, de la misma manera que la profesora McGonnagall ayudó a Trelawney a volver a instalarse en su habitación cuando Dolores Umbridge cesó a la profesora de adivinación en La Orden del Fénix.

 

Para concluir con este apartado, habría que destacar a Mérope, una ninfa que se casó con Sísifo, un mortal. En Harry Potter, Mérope es el nombre que recibe la madre de Voldemort, descendiente de Salazar Slytherin y casada con un muggle, Tom Riddle. El hijo de Mérope Gaunt, al igual que el propio Sísifo, intentó librarse de la muerte lográndolo durante un tiempo pero pereciendo en el intento.

 

Animales fantásticos y de dónde sacarlos

 

Ya desde el autor de Animales fantásticos y dónde encontrarlos, se puede apreciar el gusto de Rowling por nombrar a sus personajes con significados ocultos. Newt Scamander, cuyo nombre completo es Newton Artemis Fido Scamander, tiene múltiples dobles sentidos. Newt significa “tritón” en inglés, que a la vez es un animal de la familia de las salamandras y en la mitología griega también tenía un significado animal, ya que era el mensajero de las profunidades marinas. Casualmente, Scamander es el mensajero de las criaturas mágicas, a las que busca como haría Artemisa, la diosa griega de la caza, de la cual procede su segundo nombre.

 

En lo referente a los animales fantásticos aparecidos en el universo Harry Potter, se deben citar algunas mitologías, como la griega, la egipcia o la oriental. De la primera proceden, por ejemplo, la Quimera, los centauros, las sirenas, el basilisco o Cerbero.

 

Fluffy esperando encima de la trampilla I Warner Bros.

 

Quizá este último sea el más interesante, ya que Fluffy, el perro de tres cabezas que recibió Hagrid el año anterior a la entrada de Harry en Hogwarts, es un calco de Cerbero, el perro de tres cabezas que aguardaba en la entrada del Inframundo griego para evitar que las almas se escaparan de allí y que los vivos pudieran entrar. Ambos fueron vencidos, el primero dos veces. Una por Hércules, en uno de sus Doce Trabajos, por la fuerza. La segunda, por Orfeo, que bajó al Averno en busca de su amada, Eurídice. Para evitar al perro, Orfeo tocó su lira con la esperanza de calmar a la bestia, consiguiéndolo y rescatando después a Eurídice. En el caso de La Piedra Filosofal, es el propio Voldemort -en el cuerpo de Quirrell- quien vence con la música a la bestia, en lugar de con una lira, con un arpa -un instrumento muy parecido a la lira original de Orfeo-.

 

De la egipcia, sobresalen el ave fénix y la esfinge. El primero era considerado por los egipcios un pájaro venerado. Parecido a un águila real, sus colores destacaban por su brillo. Era incapaz de reproducirse, con lo cual era el único en su especie. Esta es la razón por la cual, cuando sentía que su muerte se aproximaba, se posaba en su nido para quemarse y renacer de sus propias cenizas. En la saga, el fénix que aparece es propiedad de Dumbledore: “es un magnífico pájaro rojo, del tamaño de un cisne, con una gran cola dorada, pico y garras del mismo color (…), puede llegar a vivir muchísimo tiempo, ya que se regenera: estalla en llamas cuando su cuerpo comienza a decaer y resurge de sus cenizas como un polluelo” (Animales fantásticos y dónde encontrarlos). Además, recibe el nombre de Fawkes, procedente de Guy Fawkes, participante en la Conspiración de la Pólvora de 1605, en la que algunos católicos intentaron asesinar al rey Jacobo I quemando el Parlamento.

 

La esfinge, que según la mitología egipcia era una figura esculpida en roca de gran altura con cabeza de hombre y cuerpo de león, en Animales añade “sumamente inteligente, la esfinge se deleita con acertijos y enigmas. Sólo es peligrosa cuando lo que custodia es amenazado”. En el laberinto de El Cáliz de fuego, los participantes en el Torneo de los Tres Magos han de enfrentarse a un acertijo que les propone la esfinge. Tienen dos opciones: darse la vuelta -ya que sólo es peligrosa cuando lo que custodia es amenazado-, o responder al acertijo, aunque si se da una respuesta equivocada, la esfinge atacará.

 

El mito de la esfinge se trasladó a Grecia, que en la mitología griega fue enviada por la diosa Hera para castigar a Layo, rey de Tebas. Aquella esfinge, al igual que la del laberinto, proponía un acertijo a quien intentara pasar por el camino que se dirigía a Tebas. Un acertijo similar al que se le propone a Harry: “¿Qué animal anda a cuatro patas por la mañana, con dos a mediodía y con tres por la noche?”. Un día, Edipo, hijo de Layo, desconocedor de sus orígenes -como Harry-, respondió acertadamente: “El hombre”. En el caso de Harry, el acertijo fue el siguiente: “Si te lo hiciera, te desgarraría con mis zarpas, pero eso sólo ocurrirá si no lo captas. Y no es fácil la respuesta de esta adivinanza, porque está lejana, en tierras de bonanza, donde empieza la región de las montañas de arena y acaba la de los toros, la sangre, el mar y la verbena. Y ahora contesta, tú, que has venido a jugar: ¿a qué animal no te gustaría besar?”. Harry, desconocedor de sus orígenes -como Edipo-, respondió acertadamente: “La araña”.

 

En cuanto a la mitología oriental, habría que destacar por encima de todo a los dragones. Según la cultura ancestral china, es “un monstruo fabuloso con aspecto de reptil gigante, que escupe fuego y tiene garras grandes y cola de serpiente”. En la serie de Rowling, los dragones tienen mucho protagonismo. Ya en La Piedra Filosofal aparece Norberta, una Ridgeback noruega, que tienen que enviar a Rumanía con Charlie Weasley cuando se descubre que la está ocultando Hagrid en su cabaña. Unos años después, en El Cáliz de Fuego, Harry -y el resto de concursantes del Torneo- tienen que enfrentarse únicamente empuñando su varita con un dragón, representando el mayor valor que puede reunir un mago. El mismo valor que demuestra el protagonista en Las Reliquias de la Muerte, cuando con la ayuda de Ron y Hermione, utilizan al Ironbelly ucraniano que custodia la cámara de Bellatrix Lestrange para huir de Gringotts.

 

Sin duda, otro gran número de criaturas y elementos mágicos utilizados por Rowling aparecen en otras mitologías, como los unicornios, las veelas, la propia Piedra Filosofal, los boggarts o los hipogrifos. Sin embargo, uno de los elementos vertebradores de las novelas tampoco es original de la autora inglesa: los Horrocruxes. Voldemort siempre buscó el camino hacia la inmortalidad, desde bien joven estuvo interesado en ello. Por lo tanto, cuando todavía iba a la escuela buscó información sobre este aspecto de la magia oscura. Un horrocrux es un objeto -ya sea animado o inanimado- en el que guardar partes del alma de una persona con el objetivo de evitar una muerte segura a través de una maldición. Aparentemente, Rowling extrajo esta idea de la mitología eslava, más concretamente de la historia de Koschei el Inmortal. Koschei evita morir al atrapar su alma en el ojo de una aguja mágica, que encuentra dentro de un huevo, en el interior de un pato, dentro de una liebre, dentro de un cofre de hierro enterrado bajo un gran roble, en la mágica isla de Buyan. Casualmente, siete son los horrocruxes de Voldemort, y siete son los pasos que habría que dar para acabar con el alma de Koschei.

 

Aspectos procedentes de la Literatura Universal

 

Si bien, como hemos podido observar, las mitologías ayudaron a Rowling a formar su propio universo, también se han visto reflejados en sus novelas diferentes aspectos extraídos de la tradición literaria universal. La Biblia, El señor de los Anillos o La Espada en la Piedra son algunas de las obras que se han podido vislumbrar leyendo las páginas de las aventuras del niño que sobrevivió.

 

Evidentemente, la historia de Harry está fuertemente influida por la de Jesucristo, sobre todo en dos capítulos consecutivos de Las Reliquias de la Muerte: “Otra vez el bosque” y “King’s Cross”. En el primero, Harry acepta su destino: tiene que morir para poder matar a Voldemort. Por ello, se adentra en las profundidades del Bosque Oscuro para ponerse al alcance del villano. Cuando es alcanzado por la maldición asesina de Voldemort, en lugar de fallecer, su mente se traslada a un lugar parecido a King’s Cross, la estación londinense. Curiosamente, la traducción de King’s Cross es “la cruz del Rey”, donde Jesucristo fue crucificado tres días antes de resucitar. Después de hablar con Dumbledore -no sabemos qué pasó en la cripta en la que se enterró a Jesucristo-, Harry vuelve al mundo de los vivos para liderar la resistencia.

 

Harry y Dumbledore en King’s Cross I Warner Bros.

 

 

Además, uno de los elementos bíblicos explícitos de la saga aparece en las lápidas de los padres de Harry, cuyas tumbas visita en Las Reliquias de la Muerte. Se trata de un versículo del libro de los Corintios: “El último enemigo en ser derrotado es la muerte”, que hace referencia a la resurrección.

 

Por otro lado, en multitud de ocasiones, la autora se ha postulado como una gran fan de la más alta cima en lengua inglesa: William Shakespeare. Sobre todo, de Macbeth. No en vano, el grupo de música más conocido del universo de Harry Potter se llama Las brujas de Macbeth. Además de este detalle, en una entrevista, le preguntaron sobre la profecía que Trelawney realizó sobre Harry y Voldemort, y qué hubiera pasado si el Señor Oscuro no la hubiera tomado en serio. Ante eso, Rowling dijo: “Es la idea de Macbeth.  Si Macbeth no hubiera conocido a las brujas, ¿habría matado a Duncan? ¿Habría sucedido algo de eso? ¿Estaba predestinado o él hizo que ocurriera? Yo creo que él hizo que pasara”. Por lo tanto, la consecuencia no puede ir desligada de la causa, o la causa de la consecuencia. En resumidas cuentas, todo hubiera sido igual sin la profecía, menos lo comentado anteriormente sobre Trelawney.

 

Avanzando en el tiempo de la historia literaria, se aprecia un juego de palabras con el nombre de la escuela del este de Europa, Durmstrang. El nombre procede de un movimiento artístico alemán llamado Sturm und Drang (“Tormenta e impulso”), que exaltaba la grandeza, el apasionamiento y la rebelión. No en vano, muchas de las obras que surgieron de él -sobre todo las del compositor Richard Wagner-, fueron utilizadas por los nazis para la exaltación del sentimiento nacional. Sin embargo, lo más interesante y relacionado con nuestro tema es que el autor literario más relevante del movimiento fue Goethe, autor de Fausto, una leyenda alemana en la que el protagonista hace un pacto con el diablo por su alma para verse joven hasta la muerte que, como todo, acaba llegando. Casualmente, Igor Karkaroff, director de Durmstrang fue mortífago, vendió su alma a Voldemort, y cuando éste regresó y Karkaroff no acudió a su llamada, fue eliminado.

 

De igual forma que tomó aspectos de La Biblia y de Shakespeare, Rowling es una ávida lectora de literatura fantástica, y no podían faltar las similitudes con dos de sus obras de la infancia: El Señor de los Anillos y La Espada en la Piedra.

 

En cuanto a la obra magna de Tolkien, hay diversas similitudes a las que hacer referencia. Algunos personajes de Rowling son, claramente, reflejo de los de Tolkien. Sin ir más lejos, Dumbledore reflejaría a Gandalf, Aragog a Shelob (Ella-Laraña), los dementores podrían ser un trasunto de los Nazgûl y Colagusano de Gríma Lengua de Serpiente.

 

Sin embargo, la gran similitud radica, evidentemente, en Sauron y Voldemort. Los antagonistas de ambas novelas son tan malvados y han provocado en el pasado tanto terror que el resto de personajes son, en muchas ocasiones, incapaces de pronunciar sus nombres. De hecho, ambos reciben el sobrenombre de Señor Oscuro. Además, los dos están buscando en ambas obras recuperar el poder que les fue sustraído en el pasado por dos personajes que, por diferentes razones, no pudieron evitar su retorno: Harry e Isildur.

 

 

Voldemort en Harry Potter y la Orden del Fénix I Warner Bros.

 

Finalmente, hay que citar a T.H. White, y su obra La Espada en la Piedra –parte de la saga Camelot- en la que cuenta la vida del Rey Arturo de Gran Bretaña, donde se pueden encontrar varias similitudes entre Harry y Arturo, así como entre Dumbledore y Merlín. En primer lugar, Arturo es un niño huérfano de pelo desaliñado -dos cualidades que se repiten constantemente en Harry Potter-, que se encuentra con Merlín, que lo lleva a un castillo para educarlo. Merlín, además, comparte con Dumbledore que fueron guías y mentores de los héroes de la historia, junto a algunos rasgos de su carácter -aparentemente distraídos en las conversaciones y profundamente inteligentes- e, incluso, de su físico -las largas barbas canas y los ojos azules-.

 

Teniendo todo esto presente, hay que reseñar la enorme capacidad de Rowling para adaptar todas y cada uno de las referencias de su mundo mágico. En el caso de los nombres queda de manifiesto que todos y cada uno tienen un significado oculto. Por otro lado, la inserción de las criaturas mágicas siempre tiene sentido narrativo y, en ocasiones, necesario para que el héroe pueda avanzar. Además, a diferencia de otras obras fantásticas, Harry Potter se desarrolla en nuestro mundo, al contrario que en El Señor de los Anillos o Las Crónicas de Narnia, lo cual hace que a día de hoy, muchos niños de diez años estén esperando ansiosos los once para recibir su carta.

Acerca del autor

Enamorado del baloncesto, que ha vivido como jugador, entrenador, delegado y aficionado. Ahora se dedica a contarlo. También considera el cine como la confluencia de todas las artes y, por ello, el arte definitivo.

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