La Nueva Euroliga (Año III): la hora de innovar

La Nueva Euroliga (Año III): la hora de innovar

Qué bonito es comenzar una nueva temporada sabiendo que lo que espera puede ser espectacular. Dejamos Belgrado de un lado, en una de las Final Four más igualadas y divertidas de los últimos tiempos, y nos presentamos ante una competición que está consiguiendo sus objetivos desde que comenzó su nuevo modelo.

 

El nuevo modelo es sinónimo de los mejores equipos, de espectacularidad y de, sobre todo, baloncesto en estado puro. Diferentes estilos de juego, entrenadores, países, grandes jugadores consolidados y talentos que comienzan a despuntar, sin olvidarnos de aquellos que probaron suerte en la NBA sin éxito y ahora quieren hacerlo en Europa.

 

Innovación para seguir creciendo

 

A pesar de que el monstruo americano sigue creciendo (los salarios y la exposición de la G-League ha crecido en la actualidad), la Euroliga quiere conseguir hacerse un hueco en el baloncesto mundial como un escaparate más para nuevos jugadores, entrenadores y maneras de entender el baloncesto.

 

Cambiar a un nuevo sistema de competición más arduo ha sido positivo para ellos, pero quieren más. Jordi Bertomeu, CEO de la Euroliga, no se va a cansar de pensar nuevas ideas para atraer a los aficionados, para captar nuevos públicos y para potenciar al baloncesto, algo que, según ellos, ha torpedeado la inclusión de las ventanas FIBA.

 

Pero esto de las ventanas lo vamos a dejar para otra ocasión. Es la hora de que la Euroliga comience a innovar y pueda ser un ejemplo. Nuevos equipos han entrado este año (quitando a los intocables de la licencia A) como son Buducnost, ASVEL y Bayern de Munich, invitados por la Euroliga, algo que se lleva haciendo tiempo. Y no olvidarnos de un Herbalife Gran Canaria que quiere dejar huella.

 

La Euroliga siempre ha estado abierta a ideas y una de las que tiene más claras por hacer es la de los ascensos y descensos. Es una posibilidad que se ha abierto de cara a la temporada 2019/2020 y añadiría un plus más de interés a esta candente competición. ¿A quien no le gustaría ver a un Maccabi, a un Barça o a un CSKA en la zona de descenso, luchando por no bajar a la Eurocup?

 

Y hay más ideas, como por ejemplo el aumento de equipos de 16 a 18 equipos a partir de la 19/20, o hasta 20 equipos para un futuro, aunque parece que para los directivos no urge un aumento de equipos, prefieren mejorar en otros puntos que todavía flojea.

 

Es cierto que las competiciones domésticas continúan con su vía crucis contra el aumento de la Euroliga. Se debe reconocer que, claramente, es más atractivo una competición con equipos como CSKA que con cualquier otro equipo de la parte media de la Liga Endesa.

 

Esta tendencia es cada vez más fuerte en otras ligas europeas, como por ejemplo la turca (y su delicada situación económica) donde Fenerbahce, Efes, Galatasaray y un Darussafaka que ha perdido su fuente de dinero se reparten el pastel.

 

Dinero, pero nivel

 

Actualmente, la Euroliga se rige por el dinero que pueda ganar para en un futuro poder dar unos beneficios más grandes y que todos los equipos tengan facilidad a la hora de entrar. Se ha convertido en una competición para ricos para que en un futuro pueda ser de todos.

 

Por suerte, esta competición no rebaja el nivel, aunque lespongas algún equipo nuevo de una liga doméstica poco competitiva como por ejemplo puede ser la ABA, la Liga Adriática. La llegada de los nuevos equipos refuerza más la idea de que el “todos contra todos” es bueno para cualquiera.

 

Los problemas añadidos a este nuevo sistema de competición ya se han visto patentes en muchos equipos: viajes largos, calendarios apretados y lesiones de los jugadores son algunos delos muchos que hay. El intento de semejanza con la NBA está presente.

 

Sin embargo, hay que reconocer que al aficionado le atrae más esta idea que la antigua (pese que en Eurocup se establece con mucho éxito año tras año). Ha habido un crecimiento constante en estos dos últimos años que ha hecho el aficionado vaya más al campo a ver a su equipo.

 

Lo que está claro es que la Euroliga ha llegado a su año de innovación, el año en el que debe poner en práctica nuevas ideas o maneras de captar al aficionado para seguir creciendo. El miedo a estancarse está presente, pero viendo la vitalidad que tiene esta competición y lo que genera no parece importar

 

Bienvenidos al espectáculo del baloncesto europeo: se comienza a sentir la DEVOTION.

Acerca del autor

Periodista en potencia. Le encanta contar historias, narrar hechos, explicar acontecimientos de lo que sea. Aunque el baloncesto, sobre todo la Euroliga, es de lo que más le gusta.

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