La transformación de España

La transformación de España

De la España que vimos en la preparación mundialista y después en Rusia a la que se vio en
Wembley o en el Martínez Valero de Elx hace unas semanas, hay un mundo.

 

La España pre-Luís Enrique era un equipo algo plano, falto de ideas y con un fútbol de posición que poco o nada tenía que ver con la idea, revolucionaria por aquel entonces, de Rinus Michels, que después perfeccionaría Johann Cruyff, primero en el Ajax y, después, en el Barça, y que ya, en este último siglo, Pep Guardiola llevaría a su máximo esplendor con uno de los mejores equipos que jamás vieron y verán nuestros ojos.

 

Y es que la España de Julen Lopetegui primero, y de Fernando Hierro después, era previsible, ya que en muchas ocasiones se encontraba con pases que no iban a ningún lado, produciendo así un fútbol horizontal que anulaba las opciones del combinado nacional de atacar con peligro y, con ello, hacer goles, ya que todo el tiempo de posesión era improductivo, puesto que Isco, AsensioIniesta, por poner algunos ejemplos, sobaron demasiado la pelota y la movieron de un lado para otro sin conseguir filtrar un pase vertical que rompiese la poblada defensa del rival de turno, que presionaba muy alto y que anulaba tanto a Costa como a Rodrigo, que no conseguían tocar el balón a no ser que se encontraran con algún error puntual del rival o con una genialidad de los hombres de segunda línea.

 

Para llegar a la España de Lucho, primero hay que explicar algunos conceptos del fútbol total y viajar a Barcelona y Ámsterdam para explicarlo mejor. De esa idea primigenia que tenían Michels y Cruyff a la evolucionada por Guardiola hay grandes diferencias. Y no digamos de la de Guardiola a Luís Enrique. Michels y Cruyff utilizaban el módulo 3-4-3, que era más bien de cinco hombres en el mediocampo y dos arriba, a los que les llegaba el balón y no tenían que salir a por él, como pasaba antes de la llegada del asturiano. La idea original, que aún está en la cabeza, es la de “en el fútbol quien tiene el balón es el que puede hacer daño al otro. Así que, si yo tengo el balón y mi rival no, no me puede hacer daño”. Sí, pero con matices. Necesito el balón, pero tengo que saber qué hacer con él y cómo hacer daño. Y eso es lo que hace este fútbol. Voy moviendo el balón hasta que como por arte de magia encuentre a mi hombre gol desmarcado para finalizar.

 

Eso hacían tanto el Ajax del Cruyff entrenador (donde solo ganaría dos Copas de Holanda) como , sobre todo, el Barcelona. Con hombres en el medio como Koeman, Guardiola, Amor, Bakero o Laudrup y, arriba, Hristo Stoichkov por la derecha y Txiki Begiristain por la izquierda, hacer ese fútbol era lo más sencillo. Lo hicieron y ganaron títulos. Años después, con Guardiola en el banquillo del Camp Nou, el de Sampedor evolucionó el juego que mamó en la Masía. Y del 3-4-3 se pasó al 4-3-3 de hoy. En el Barça todo se hacía para que acabase la pelota en los pies de Messi. Piqué iniciaba, Busquets le daba criterio y organizaba, Xavi e Iniesta hacían la labor de llevar el balón a Messi y él hacía la magia. Con la llegada de Luís Enrique, coincidiendo con los últimos años de Xavi Hernández, ese fútbol total se mantuvo pero evolucionó hasta convertir al Barça en una máquina más letal si cabe, ya que llegaron a Can Barça dos delanteros que le permitieron jugar a la carrera, como SuárezNeymar, y así Lucho volvió a evolucionar el juego, utilizando el legado más letal que ha dejado el catenaccio, la contra.

 

En la España del asturiano la evolución también se ha visto. En Wembley, con Rodrigo por banda derecha, Aspas de punta referencial y un mediocampo con Busquets, Saúl y Thiago, quedaba claro que la España de Lucho iba a parecerse a su Barça. Defendemos todos, tenemos la pelota de forma efectiva, usamos pases para romper la defensa inglesa. Con Rodrigo conectando con los medios y filtrando el balón a Iago, sin desmerecer los balones largos cuando fuese necesario para jugar a correr. Y contra Croacia en Elx, más de lo mismo. Ceballos en vez de Thiago para darle al equipo más velocidad en el medio pero con Saúl y Busquets perennes en el dibujo. Arriba, el único cambio de Asensio por Aspas, que dio al equipo más profundidad en la banda pero menos mordiente arriba. Dos partidos que sirven como carta de presentación de un entrenador criticado por un sector de la prensa pero que con buen fútbol demuestra ser una elección más que acertada. 1-2 a Inglaterra en su campo y 6-0 a Croacia. Disfrutemos de la España que viene.

Acerca del autor

Juanan es un aficionado a todos los deportes americanos en especial a la NBA y la NFL. También le gusta la música y el Atleti.

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