Wish You Were Beer: Edgar Allan Poe

Wish You Were Beer: Edgar Allan Poe

“A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa”. Esta aseveración atribuida a Edgar Allan Poe condensa con claridad tanto su vida como su obra literaria, repleta de oscuridad.

 

Todavía sin conciencia, con apenas dos años de edad, el autor de terror más célebre de la historia de la literatura quedaba huérfano, puesto que David y Elizabeth Poe, sus padres, fallecían en un lapso de tres días en 1811. Tras el terrible incidente, el jovencísimo Edgar era recogido por John y Frances Allan, un hombre de negocios pudiente de Richmond y su esposa, que en 1815 se llevaron a Edgar al Reino Unido, lugar en el que empezó su educación en un internado.

 

La formación de Allan Poe en el Reino Unido hizo que el joven se interesara por las lenguas -aprendió castellano, latín, griego y alemán-, y empezó a leer a los románticos Lord Byron y Sir Walter Scott. Todo ello propiciado por la soledad que sentía en la escuela, que le hizo refugiarse en las lenguas y la literatura.

 

Tras cinco años en tierras inglesas, regresa a Richmond en 1820, donde prolongó su educación en colegios privados hasta los estudios superiores, cuando acudió a la Universidad de Virginia para estudiar Lenguas Clásicas y Modernas. Sin embargo, fue ahí, en la universidad, alejado de su familia adoptiva, cuando comenzó su adicción al alcohol y al juego. Su adicción a la botella, eso sí, era genética. Tanto su padre biológico (David) como su hermano (Henry) eran asiduos a ella, como el mismo Poe confesó a John Allan en una carta escrita en 1829: “…Henry está entregado por completo a la bebida y es incapaz de manejarlo” (Ostrom, Letters, p. 29).

 

La enfermedad llevó a la institución a expulsarlo en 1827, repudiado también por los Allan, que no entendían que se hubiera desviado tanto del camino correcto con la educación que había recibido.

 

Inicios con la pluma

 

Tras abandonar un trabajo que le había dado su padre adoptivo, Poe regresó a Boston, donde había nacido, para dedicarse por completo a su pasión: la escritura. En el mismo año en que fue expulsado de la Universidad de Virginia, publicó su primer poemario, de forma anónima: Tamerlane and Other Poems, completamente influenciado por Lord Byron. Sin embargo, debido al pobre éxito que tuvo la obra, se alistó en el ejército, un movimiento que recuerda a los autores del Siglo de Oro español, hombres de armas y letras. Aún así, en el ejército permaneció dos años, con una trayectoria impecable en cuanto al consumo alcohólico, como se puede apreciar en las tres cartas de recomendación que consiguió al salir, y en las notas del Teniente J. Howard: “Sus hábitos son buenos, y está completamente limpio” (The Poe Log, pp. 90-91).

 

Su marcha del ejército desembocó en la publicación de su segundo libro de poemas: Al Aaraaf, título tomado del séptimo capítulo del Corán. Tampoco tuvo éxito editorial ni crítico, y después de su publicación, Poe ingresó en la Academia Militar de West Point, de la que sería también expulsado, esta vez sí, con problemas derivados del alcohol. Thomas W. Gibson, compañero de Poe en West Point, señalaba que Poe “adquirió allí el peligroso hábito de beber constantemente” (The Poe Log, pp. 108-109).

 

Al igual que ocurrió cuando abandonó el ejército, su expulsión de la Academia Militar se saldó con una nueva obra, Poems by Edgar Allan Poe (1831), edición de los poemas recogidos en las dos obras precedentes y seis nuevos, en los que se dejó ver por vez primera su propia voz y la madurez necesaria para empezar a ser tomado en serio. Una vez ocurrieron ambos hechos, Poe puso rumbo a Baltimore, donde se encontraba su prima Virginia, de solamente catorce años de edad, con la que se casaría. Fue en aquella época cuando la prosa se cruzó con Poe, ya que T.H. White, director del diario Southern Literary Messenger, le dio un trabajo como redactor. Durante su labor allí, el director del periódico comenzó a observar extraños comportamientos en él, producidos por la bebida. Como el propio White escribiría: “Está desafortunadamente disoluto -no puedo confiar en él, aunque su disposición es amistosa. Me va a ayudar como corrector, o al menos eso espero…” (Jackson, Poe y el SLM, 1934, p. 98). Como era de esperar, Poe también fue despedido del diario y, aunque intentó volver, White le respondió que primero tendría que dejar la botella.

 

Gracias a su trabajo en el Southern Literary Messenger, donde publicó escritos en prosa y poemas, colaboró con diferentes revistas de Filadelfia y Nueva York, donde se mudó con Virginia en 1837. Allí se mantuvo hasta 1847, cuando Virginia, tras una larga enfermedad, falleció. No es de extrañar, por lo tanto, que en aquel período, publicara Tales of the Grotesque and Arabesque (1840) en el que estaría incluido “The Gold-Bug” (1843), y la obra con la que seguramente está más relacionado, The Raven and Other Poems (1845). En ambas obras, Poe vertió el mundo que se había creado en su cabeza, dada ya por completo al alcoholismo y al consumo de opiáceos para paliar el dolor causado por ver a su mujer en aquel estado y su situación personal, nada boyante. 

 

Los cuentos de lo grotesco y lo arabesco constituyen su primer acercamiento al género que le encumbraría para siempre: el relato. La mayor parte de esta obra se desarrolla en un ambiente completamente romántico: oscuro, siniestro y gótico, en el que tiene un papel predominante la interacción con lo sobrenatural.

 

Por otro lado, El Cuervo y otros poemas, a pesar de que fue concebida dos años antes del más duro revés que sufriría Poe, está repleta de ese pesimismo tan intrínseco del autor de Boston, unido, eso sí, a la búsqueda de la belleza que escapa a la lógica natural del mundo de los vivos.

 

Influencias en autores posteriores

 

La vida de Poe fue desgraciada desde el principio. Nunca fue considerado en los Estados Unidos, pero cuando llegó el momento en que alguien se fijó en él, fue en la época en que perdió a Virginia y se dedicó por entero a la adicción. Charles Baudelaire cayó rendido a los pies del bostoniano, y justo el mismo año que empezó a traducir y difundir la obra de Poe, Virginia falleció. El consumo de alcohol y opiáceos se incrementó, no llegando a ver en vida su trabajo valorado. 

 

El grupo de poetas simbolistas franceses, liderado por Baudelaire y Verlaine, abrió paso a la visión del mundo de Poe en Europa. Pero no repercutió únicamente en la poesía de estos, ya que sus cuentos y la manera de tratar la narrativa de Poe llegaron a diferentes autores de distintos géneros, como Arthur Conan Doyle, que cultivó la novela detectivesca; a Julio Verne, gran mito de la ciencia ficción; o H.P. Lovecraft, en lo referente a la literatura de terror. Además, autores de cuentos en castellano como Borges o Cortázar deben mucho de su producción al pequeño gigante de Boston, que falleció una noche de octubre de 1849, según dicen, tras una intensa borrachera.

 

Desde bien joven, y por herencia familiar, empezó a beber. Primero como una escapada a su soledad en la universidad, después como un intento de dispersión mental por su paupérrima vida; y, finalmente, como consecuencia de verse de nuevo solo, abandonado a su suerte tras la muerte de su esposa. Debemos mucho a Edgar Allan Poe, que Baco lo tenga en su gloria.

Acerca del autor

Enamorado del baloncesto, que ha vivido como jugador, entrenador, delegado y aficionado. Ahora se dedica a contarlo. También considera el cine como la confluencia de todas las artes y, por ello, el arte definitivo.

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