Wish You Were Beer: Fiódor Dostoievski

Fiódor Dostoievski

Wish You Were Beer: Fiódor Dostoievski

“¿Creen que no lo siento? Cuanto más bebo, más sufro. Por eso, para sentir más, para sufrir más, me entrego a la bebida. Bebo para sufrir más profundamente.”

 

Fiódor Dostoievski supo convertir el sufrimiento en arte. No es casualidad que los personajes de sus novelas tiendan a vivir en condiciones infrahumanas, que muchos padezcan demencia senil, epilepsia, histeria, ludopatía o todas ellas al mismo tiempo. El autor sufrió estos trastornos a lo largo de su vida, unido a una creciente afición por el alcohol y el juego que le generó unas deudas de las que nunca se libraría (se dice que en sus últimos días, con una gran reputación y bienestar ya adquiridos, había gente que se presentaba en su casa a reclamarle deudas de muchos años atrás en el tiempo, muchas de ellas irreales. Dostoievski por probabilidad de que fueran reales y no se acordara, siempre firmaba los cheques). El autor vivió una vida llena de calamidades, marcada desde su juventud por la muerte de su padre, al cual detestaba por preferir el vodka antes que sus hijos. Pero siempre supo usar este sufrimiento como fuente de inspiración en su obra. Por ello consciente o inconscientemente, cuanto más bebía más se parecía a su padre, lo que le hacía sufrir y escribir algunas de las mayores obras literarias de la historia de la humanidad como Los hermanos Karamazov y Crimen y Castigo.

 

A pesar de haberse educado en la escuela militar de ingenieros de San Petersburgo, fue un gran aficionado de los autores románticos como Schiller, Balzac, Goethe, E.T.A. Hoffman y otros como Shakespeare y Hegel. Imaginaos paseando por los canales de San Petersburgo a un joven ruso que ha conseguido estudiar ingeniería, algo muy destacable en Rusia zarista, con una vocación poética (ya escribió dos cuentos que más tarde se perdieron) y con unas influencias románticas (con todo lo que ello conlleva). Pero había una parte de él que comenzaba a revelarse contra su prometedor status quo. Fiódor odiaba a su padre por su manera de tratarlos a él y su hermano y por haber caído en la depresión y el alcoholismo tras la muerte de su madre de tuberculosis el año anterior. En 1839, cuando Dostoievski tenía dieciocho años, su padre muere asesinado por sus siervos a causa de uno de los ataques violentos del mismo contra estos provocados por el alcohol. Se dice que los campesinos le ataron y le obligaron a beber vodka hasta que murió ahogado (también se dice que todo fue un bulo del vecino para comprar las tierras más baratas). Fue en ese año cuando Dostoievski sufre su primer ataque epiléptico, lo que irá a más con el paso del tiempo.

 

Sigmund Freud relacionó esta epilepsia con un sentimiento de culpa. Fue el mismo escritor el que más tarde admitiría ese mismo sentimiento de culpa al haber deseado la muerte de su padre en varias ocasiones antes del suceso. No es casualidad que en Los hermanos Karamazov, Iván se declarara culpable de un asesinato que no ha cometido, el de su padre.

 

“Todos somos culpables de la muerte del padre, todos: Mitia, yo, Smerdiakov, todos vosotros, porque todos deseamos su muerte; todos somos parricidas”- Iván Karamazov. Los hermanos Karamazov.

 

Pero no solo utilizará su sentimiento de culpa en esta última novela, sino que la epilepsia será un elemento común en su obra, dando una vida miserable a muchos de sus personajes. Los personajes más famosos presentados en sus obras con epilepsia son Nelly (Humillados y ofendidos, 1861), Myshkin (El idiota, 1868), Kiríllov (Los demonios, 1872) y Smerdiakov (Los hermanos Karamázov, 1879-80); así como Raskólnikov (Crimen y Castigo 1865) sufre varios desvanecimientos a lo largo de la obra. Dostoievski sabría usar la enfermedad y el éxtasis que en ocasiones alcanzaba con ella como una continua fuente de inspiración y personalidad para sus personajes. El alcohol también ocupa un lugar central en su obra, repleta de personajes alienados y alcohólicos que se desquitan de los sufrimientos a base de vodka. Este actúa muchas veces también como hilo conductor que va enlazando los momentos de más tensión de las obras.

 

En 1845 dejaría el ejército y alcanzaría la fama con su obra Pobres gentes, una obra precursora de lo que más tarde se llamará novela social y que le convertiría en una celebridad. En esta época aumentaron los ataques epilépticos y empezó a contraer las deudas que le lastrarían toda la vida. Fue arrestado y encarcelado en 1849 por pertenecer al grupo intelectual liberal Círculo Petrashevski, cercano al socialismo utópico y acusado de conspirar contra el zar Nicolás I. El autor fue condenado a muerte, pena que se le perdonó cuando se hallaba frente al pelotón de fusilamiento y conmutó con cinco años en una prisión de Siberia. Allí adquirió una visión más oscura y desesperanzada del mundo. La bebida cada vez ocupaba un lugar más importante en su vida y en sus personajes. Empezaría a criticar duramente el nihilismo y el movimiento socialista que le había llevado a la cárcel. Cuando salió de Siberia tuvo que reincorporarse al ejército como parte de su condena hasta que el zar Alejando II le liberó.

 

En 1860 se le permite volver a San Petersburgo, donde funda con su hermano la revista Vremya (Tiempo), donde publicaría sus obras y artículos de todo tipo. En esos años realizó diversos viajes por Europa que lo llevaron a Berlín, París, Londres, Ginebra, Turín, Florencia y Viena. Comenzó una relación con Polina Súslova, que lo abandonó poco después. Perdió mucho dinero jugando a la ruleta y, a finales de octubre de 1863, regresó a Moscú solo y sin dinero. Durante su ausencia, Vremya fue prohibida por haber publicado un artículo sobre el Levantamiento de Enero. En 1864 Dostoievski consiguió editar con su hermano una nueva revista llamada Epoja («Época»), en la que publicó Memorias del subsuelo. La suerte volvió a darle la espalda con la muerte de su esposa, seguida poco después por la de su hermano. Dostoievski debió hacerse cargo de la viuda y los cuatro hijos de Mijaíl (un amigo de Siberia) y, además, de una deuda de 25 000 rublos que éste había dejado. Se hundió en una profunda depresión y en el juego, lo que siguió generándole enormes deudas.

 

A pesar del gran éxito de Crimen y Castigo, seguía acumulando deudas. Esto se refleja en la misma novela, pues su protagonista, Raskólnikov, malvive en su propia miseria y asesina a una vieja usurera a la que le debe dinero. Cierto es que no lo hace por dinero, sino por su grandilocuente ideología de que ayuda al mundo con dicho asesinato. Raskólnikov es el antihéroe definitivo. Tiene una justificación teórica para sus actos, los hombres extraordinarios tienen permitido pasar por encima de las leyes para cumplir sus objetivos; y esa deuda le impedía continuar con sus estudios. Claro que al personaje interiormente le chirría este razonamiento lo mismo que a vosotros y acaba sucumbiendo ante la culpabilidad.

 

Para escapar de todos sus problemas financieros, huyó al extranjero, donde hizo lo que todo ludópata haría en un intento de cambiar su situación, perder el dinero que le quedaba en los casinos. Allí se reencontró con Polina Súslova y le propuso matrimonio, pero fue rechazado. Esta época de viajes y juego se verá reflejada en El jugador, una genial historia en la que refleja esta época y a él mismo bajo el personaje Alekséi Ivánovich. Una vez más Dostoievski usó sus desgracias en sus escritos, esta vez su adicción al juego como argumento. Además tuvo que escribirla en tiempo récord, 26 días, con ayuda de una taquígrafa, Anna Grigórievna Snítkina, que se convertiría en su esposa. Este corto plazo se debe a sus deudas y el contrato con su editor, el cual se quedaría con todos los derechos de sus obras si no publicaba un libro ese año.

 

Lejos de aprender la lección tras estar a punto de perder los derechos sobre todos sus escritos, volvió a viajar por Europa, esta vez con su esposa, donde volvió a manifestarse su adicción al juego. A pesar de eso, y de la muerte de una de sus hijas, el dinero obtenido con El mensajero Ruso y El idiota, le dieron un periodo de relativa tranquilidad. Volvería a Rusia donde publicaría la revista Diario de un escritor en la que escribía solo, recopilando historias cortas, artículos políticos y crítica literaria. Son varias las historias de Dostoievski emborrachándose por los locales de San Petersburgo y teniendo discusiones literarias con amigos y enemigos.

 

Apenas comenzó a publicarse, Los hermanos Karamázov fue un éxito. Muy pronto se la consideró una obra maestra de la literatura rusa y hasta logró que Dostoievski se ganara el respeto de varios de sus enemigos literarios. A pesar de esto, la novela nunca se terminó, debía de consistir en dos partes, pero esta última nunca llegó a escribirse. En esta novela, Dostoievski trata todos los problemas que le habían asediado a lo largo de su vida: los desvaríos del amor, el sacrificio de la gente bondadosa, los problemas de la gente más inteligente, el ateísmo, los alcances del remordimiento y la fuerza de las discusiones. El argumento recuerda terriblemente al sentimiento parricida del autor: el asesinato de un ruin padre presuntamente a causa de uno de sus dos hijos, quienes lo detestan por igual.

 

Dostoyevski murió en su casa de San Petersburgo, el 9 de febrero de 1881, de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un ataque epiléptico. “El único psicólogo verdadero” (Nietzsche) será recordado como el mayor genio literario ruso y sin, duda, entre los mejores de todo el mundo; logra adquirir una claridad y profundidad de la psique y el alma de sus personajes como pocos han logrado. En sus obras el lector no sólo ve como los personajes se enfrentan a algunos de los temas más universales humanos, sino por qué se enfrentan a ellos de ese modo. Haciéndonos reflexionar y descubrirnos a nosotros mismos.

 

“—Señor —siguió diciendo en tono solemne—, la pobreza no es un vicio: esto es una verdad incuestionable. Pero también es cierto que la embriaguez no es una virtud, cosa que lamento. Ahora bien, señor; la miseria sí que es un vicio. En la pobreza, uno conserva la nobleza de sus sentimientos innatos; en la indigencia, nadie puede conservar nada noble. Con el indigente no se emplea el bastón, sino la escoba, pues así se le humilla más, para arrojarlo de la sociedad humana. Y esto es justo, porque el indigente se ultraja a sí mismo. He aquí el origen de la embriaguez, señor.”-  Crimen y Castigo

Acerca del autor

Escritor. Graduado en Estudios Ingleses. Actualmente entre platos. Me gusta todo lo que se haga con sinceridad y autenticidad, sea cual sea la disciplina.

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